SITUADO EN LA CUMBRE DEL MONTE SANTA TREGA CON EXCEPCIONALES VISTA AL RÍO MIÑO - PORTUGAL Y VAL DO ROSAL

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POBOADO GALAICO-ROMANO DE SANTA TREGA

El poblado galaico-romano de Santa Trega (s. I a. de C. al s. I d. de C.) se descubrió en el año 1913, al realizarse las obras de construcción de la carretera que da acceso al Monte. Desde entonces se han ido sucediendo distintas excavaciones hasta completar, de momento, un 10 por ciento de las 20 hectáreas que tiene el espacio arqueológico en el que se sitúa el más conocido castro de Galicia.

Una muralla cuya principal función era delimitar el espacio geográfico y proteger el interior de los vientos del norte y oeste, rodea el castro. En su exterior una construcción, tal vez destinada a la vigilancia, antecede a una de las puertas de acceso Dos entradas interrumpen la unidad de la muralla: una es la conocida como Puerta Norte, por orientarse hacia este punto cardinal. El acceso se hace por unas escaleras rudimentarias. La otra entrada se abre hacia el sur. Un camino principal unía las dos "puertas".

Cuando los castreños abandonan estas alturas, se instalan en la parte más baja del monte, cerca de los manantiales y de las fuentes de producción de alimentos: el mar (marisqueo y pesca); las tierras de cultivo (centeno, cebada, mijo, habas) y de pastoreo (vacas, caballos, ovejas, cabras...)

En los hornos lo mismo se horneba el pan, que se hacía a base de cereales como el mijo o de bellotas de roble molidas, que se cocían las cazuelas y otros recipientes de barro. Los hornos se calentaban interiormente y, cuando adquirían la necesaria temperatura, se retiraban las brasas introduciendo la masa de cereal, y cerrándose herméticamente. 

A la izquierda un almacén o silo: generalmente la entrada se hace a un nivel más elevado (hasta un metro de altura) sobre la rasante para evitar el acceso de los animales. A cada vivienda le corresponde, generalmente, un almacén.

Algunas viviendas poseen un anejo que amplía su espacio útil, como el de la construcción de la derecha. Se trata del vestíbulo en uno de cuyos extremos se sitúa el horno.

Obsérvese la línea clara que divide las paredes de las construcciones. Se trata de una plaqueta que diferencia la parte original (la edificada hace dos mil años) de la que se añadió durante la consolidación del poblado.

En 1965 y 1972 se reconstruyeron dos viviendas para dar una idea de como eran estas construcciones. A pesar de que se le incorporó una ventana, no está documentada su presencia y se supone que no disponían de ellas.

En el interior de la vivienda se situaba la "lareira": el hogar que servía lo mismo para cocinar que para calentar la casa en los días fríos del invierno.

Sistema usado para cocinar en la "lareira". Las asas se colocan interiormente para evitar que el fuego queme las cuerdas de sujeción

El mundo romano permitió incorporar nuevas formas, como las construcciones cuadrangulares que, en general, seguirán "recordando" el sistema constructivo propio con esas esquinas redondeadas Sencillas obras de "ingeniería hidráulica", como canalizaciones permitían conducir el agua de la lluvia hasta los aljibes. Aljibe para recoger el agua de la lluvia mediante las canalizaciones a las que antes aludíamos.

En los patios enlosados pueden observarse los bebederos labrados en la propia roca y destinados a los animales

Umbral de una entrada con el quicio destinado a introducir un palo que servía de eje de giro para la puerta.

El sistema de unión de las piedras se realiza en seco, cuando estas están trabajadas de modo que se apoyan unas sobre otras, como en este caso, mediante un aparejo poligonal...

...Otro tipo de aparejo es el de mampostería, formado por piedras más pequeñas e irregulares, unidas con tierra. Las construcciones suelen presentar, en sus paredes, dos lienzos: el externo, más cuidado, formado generalmente por piedras de mayor tamaño, y el interior, en el que se utilizan piedras menudas.

Interior de una construcción, de mampostería.

En las últimas excavaciones realizadas entre 1983 y 1988 se encontraron algunas viviendas con enlucidos, tanto interiores como exteriores, que, además, habían sido objeto de pintado.

Los petroglifos son grabados realizados en la roca, al aire libre, cuyos motivos son círculos, espirales, serpentiformes, cuadrúpedos, etc.

Son anteriores a la cultura castreña, concretamente se adscriben a la Edad de Bronce (del 1800 al 900 a. de C.)

    El Poblado Galaico-Romano de Santa Trega (declarado Monumento Histórico-Artístico Nacional, en 1931), se encuentra en torno a los 200 m de altitud, fue descubierto en el año 1913, al construir la carretera de acceso al Monte. Con una superficie de 20'5 ha, en la actualidad están excavadas un 10 por ciento de su superficie.

    Las excavaciones dirigidas por el arqueólogo Antonio de la Peña Santos (1983-88), determinaron, con mayor precisión, la datación cronológica del yacimiento situando su ocupación entre el siglo I a.C al s. I d.C., en que se abandona, pasando sus habitantes a ocupar el valle donde se encuentran los recursos de subsistencia.

    Las construcciones, mayoritariamente, son de planta circular, aunque también las hay elípticas y, por influencia romana, cuadrangulares. Algunas de ellas conservaban, en el momento de su excavación, restos de enlucido y habían sido pintadas. Iban techadas de materia vegetal, aunque las cuadrangulares, posiblemente, recubiertas de tégula (teja plana) e ímbrice (teja curva).

    Existe un cierto urbanismo, aunque no de carácter ortogonal, que posibilitó la división del poblado en barrios familiares (constituidos por las viviendas, los almacenes y un patio enlosado que actúa de distribuidor) sin comunicación entre ellos. De la calle principal, la que unía las dos Puertas, parten las calles que conducen a cada barrio familiar, y ahí "mueren"; es decir, las calles no se interconexionan, de modo que para salir de un barrio hay que desandar el camino andado. Esta disposición confiere al poblado ese aspecto laberíntico que tanto llama la atención de los visitantes.

    En el año 1965 se reconstruye una vivienda para dar una idea de como eran estas edificaciones. En 1972 se realiza la segunda reconstrucción. Aunque a ambas se les añadieron ventanas, no está documentado que las tuviesen. La existencia de un poste central, al menos en Santa Trega, hay que desestimarla dado que no se han encontrado evidencias que lo tuviesen; la cubierta vegetal se apoyaría sobre travesaños que, formando una estructura cónica, descansarían en los muros

    Los castreños se dedicaban a la agricultura, como demuestran los molinos (circulares y naviculares), a la ganadería (distintos amarradoiros, para sujetar el ganado), a la pesca (anzuelos), al marisqueo (restos de conchas de moluscos), a la metalurgia (escorias y restos de fundición) y a la artesanía textil, entre otras ocupaciones.

    Por todo el poblado se localizan, excavadas en la roca, pilas que servían de abrevaderos para los animales, de modo que las cabras y ovejas, junto con otros animales de menor tamaño, debieron compartir con ellos las viviendas, mientras los animales de mayor porte (caballos, vacas) se recogían en recintos cerrados, posiblemente comunales.

    La muralla, de mampostería, con dos únicas entradas, la "Puerta Norte" y la "Puerta Sur", más que sistema defensivo, tenía como función delimitar el territorio.

    En 1931, el castro de Santa Trega fue declarado Monumento Histórico Artístico.

 SITUADO EN LA CUMBRE DEL MONTE SANTA TREGA CON EXCEPCIONALES VISTA AL RÍO MIÑO - PORTUGAL Y VAL DO ROSAL

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HABITACIONES TODO CONFORT

Texto y foto: Antón Ferreira