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Mural en el dique Norte del puerto de A Guarda

15 universitarios recrearán en el dique norte un pueblo que ofrecerá diversos contenidos al observador

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Algunos de los universitarios que participan en este proyecto mural con el coordinador, Eduardo Zamarro (de blanco) en el centro de la fotografía

            El dique norte del puerto de A Guarda tendrá, en un plazo de quince a veinte días, una nueva imagen. En este proyecto, dirigido por Felipe Samarán, de la firma Artectura, y coordinado por el pintor-doctor Eduardo Zamarro, trabajan desde el pasado día 4, quince jóvenes, estudiantes de arquitectura, de distintas universidades de España.

            Esta obra mural forma parte de un proyecto más amplio para A Guarda que tiene por objetivo  conseguir que los visitantes no se conformen sólo con subir al Monte, sino que disfruten, también, del entorno.

            Visto de lejos, el mural representará las casas del puerto, con su amplia gama de colores, como una prolongación de las fachadas de A Robaleira y de aquellas que, hacia el interior, configuran la calle Malteses. Los referentes de esta obra hay que buscarlos en los paisajes de Paul Klee.

            Los futuros arquitectos que participan en este proyecto, según explica Eduardo Zamarro, son voluntarios seleccionados en sus respectivas universidades a quienes se les ofreció la posibilidad de trabajar en un entorno real uniendo arte y arquitectura en un mismo contexto. No se trata, aclara el coordinador del proyecto, de realizar únicamente un gran mural, sino que en su ejecución se tienen en cuenta en qué lugar estamos y qué dimensiones tiene; cómo se ve, desde dónde se ve, y qué gente vive aquí. Para eso fue necesario documentarse, porque no se trata de hacer una pintura grande ni trasladar una idea plástica a otros sitios, sino que tienes que hacer algo concreto para un lugar determinado.

La obra mural se compone de tres niveles, correspondientes a las tres alturas del dique. En el inferior, se representará el mundo submarino por la importancia que ha tenido, y tiene, la pesca en A Guarda, que ha sido motor de su economía; la parte intermedia será la superficie del mar, como un homenaje a los pescadores y a los barcos, y la parte superior es la tierra con los montes y el cielo.

            Aunque Felipe y Eduardo ya han colaborado en otros proyectos, como la decoración de un garaje en la calle Amparo, en Madrid, el coordinador de la obra considera que es siempre un reto enfrentarse a un trabajo como el descrito, porque no hay un manual para pintar; y aquí juega, también, la experiencia en aventuras de este tipo, como el haber pintado un avión con jóvenes universitarios.

            Arte y arquitectura, sustantivos que están en la boca de Eduardo Zamarro, se conjugarán en el espigón, que se convertirá en una fachada más de A Guarda; como él dice, en la tercera fachada, aprovechando toda la paleta de colores que ofrecen esas casas que vemos subiendo el monte. Será la justificación para que, quienes lleguen al puerto, se animen a acercarse a esta otra extensión, al otro pueblo, y descubrir, continúa explicando Zamarro, que de las siluetas de la gente, creadas desde originales vivos (quienes se acerquen a conocer el trabajo que se está haciendo), surgen poemas en lengua gallega, en forma de caligramas.

            El lienzo, en este caso la pared sur del espigón, acogió antes una obra que reproducía temas relacionados con el castro de Santa Trega y los petroglifos, y más tarde, se camufló con los colores marinos, que el mar y el viento, junto con la acción vandálica, deterioraron. Ahora volverá a llenarse de color, de esplendor; pero será, como las anteriores, una actuación con fecha límite por la acción abrasiva del mar, y otra vez el tiempo, y entonces, como dice Zamarro “durará lo que el mar lo permita y después, mediante otro concurso, se realizará otra actuación”.

            Zamarro juega con el optimismo. Cuando habla de la pared que será el soporte de una obra artística, aclara que desconocía su estado. Luego pudieron comprobar que el mar había hecho un gran trabajo: había eliminado todo lo que se podía soltar. Por lo tanto lo que ahora hacen, antes de plasmar colores, es una limpieza general y un decapado.

[Ver máis: Proxecto do Lenzo Xigante do Porto (pdf)]

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Agosto, 2008