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Adrián Morado Veres

Adrián Morado Veres, hijo de un sargento de carabineros y sobrino de Laureano Veres Acevedo, jesuita que se destacó en México (distinguido con un Obispado honorario, el de Nissa), se graduó de médico en España y  emigró a la Argentina en 1891. Desarrolló su carrera con gran éxito en la ciudad de Bahía Blanca, donde falleció en 1951. 

El Centro Gallego de Bs Aires publicó un libro de 2 tomos titulado "Los Gallegos en la Argentina", que incluye un artículo sobre su vida y obra y existe un conjunto de publicaciones sobre su actividad filantrópica en relación con los salesianos y los indígenas.

Fue alumno (1882) en el colegio de los Jesuitas del Pasaje (Camposancos) y alcanzó una posición de relevancia en las Américas.

 

Ing. Gustavo E. Husson - Economía de la Energía

Avalos 1637 C1431DPE - Buenos Aires Argentina

Un De Dion Bouton en la Argentina

por Gustavo Husson

Adrián con su esposa Luisa y su primer hijo (Luis) en el automóvil. El niño nació en 1900 por lo que la toma resulta aproximadamente de 1902

Adrián Morado Veres (1862-1951) fue un médico español que, luego de graduarse en su país, vio las oportunidades que ofrecía hace más de un siglo la América del Sur. Puedo contar su historia de primera mano pues fue mi abuelo materno.

Llegado a Argentina, decidió radicarse en la ciudad de Bahía Blanca, unos 700 km al sur de la capital, Buenos Aires. La ciudad, fundada en 1823, era un puerto natural de mar que fue utilizado como base militar en el conflicto entre el gobierno central y los caciques indígenas, que duró hasta fines de 1870. El ferrocarril la vinculó con Buenos Aires recién en 1884.

En 1890, cuando el médico llegó a Bahía Blanca, en sus alrededores abundaban los asentamientos de indígenas "amigos" y la ciudad tenía sólo tres médicos, por lo que el trabajo no le faltó. Morado Veres atendía a sus pacientes con espíritu hipocrático, cobrando a los que podían pagar y atendiendo sin cargo a los más pobres. Hay recuerdos sobre sus viajes a caballo, coche de caballos o ferrocarril para atender a enfermos lejanos, aun hasta unos 200 km de distancia.

En 1900, ya casado, sintió la necesidad de actualizarse, realizando un viaje de estudios a París, donde residió cerca de un año. Durante su estadía en la bella ciudad tuvo ocasión de conocer en forma directa la magia naciente del motor a combustión interna, que ya anunciaba el paso al olvido de la tracción a sangre, y el automóvil lo cautivó.

Decidida la vuelta a su patria de adopción, determinó la compra de un De Dion Bouton del tipo E, posiblemente de fabricación 1901, con motor de 3 ½ hp. El vehículo debió ser desmontado, embalado y enviado por vapor al puerto de Buenos Aires, y desde allí, por ferrocarril, hasta la ciudad de Bahía Blanca, llegando en junio de 1901.

Un mecánico francés, enviado por el fabricante, procedió a ensamblar el vehículo y a enseñar a conducir a su dueño y volvió luego a París, dejando una buena dotación de repuestos y un procedimiento para efectuar los ajustes y las reparaciones, tanto menores como mayores, ya que no se podía pensar en llevar el vehículo al mecánico, como hoy en día.

Se trataba del primer vehículo a motor que se radicaba en el interior del país y toda tarea en él debió ser realizada por un herrero, bajo la dirección del médico, convertido en mecánico a la fuerza. Hasta la bencina que utilizaba debía ser comprada por encargo en la capital y enviada por ferrocarril a Bahía Blanca, en envases metálicos de 20 lts. Los lubricantes no eran problema, ya que mayormente se aprovechaban los utilizados por los coches de caballos.

La primer salida a la calle se produjo el 28 de junio de 1901, en compañía de su esposa y el mecánico y causó estupor entre los

Copia de un artículo del periódico "La Nueva Provincia" de la ciudad de Bahía Blanca, de fecha Junio de 1971, donde habla de Adrián Morado Veres y su automovil

paseantes, que por primera vez veían un carruaje sin caballos y que avanzaba produciendo extrañas explosiones. El único diario de la ciudad, La Nueva Provincia, se hizo eco de la novedad, publicándola en primera plana y titulando: Extraño "aparato" circula por las calles de la ciudad. El patentamiento fue un problema, ya que el vehículo no se adaptaba a lo previsto por la reglamentación, por lo que recibió un nuevo tipo de patente, para "carruaje sin caballos" con el número 1, que el médico conservó hasta su muerte, cambiando de un automóvil a otro.

Durante 6 o 7 años el médico utilizó sistemáticamente su automóvil, tanto para la profesión como para el turismo, viajando desde las costas del Río Colorado al sur a atender a poblaciones indígenas afectadas por la viruela hasta su propiedad de campo unos 90 km al norte, en la localidad de Sierra de la Ventana.

Luego, el cambio tecnológico se impuso y reemplazó su modelo 1901 por uno más nuevo, posiblemente un Itala. Años después, ya en la década de 1920, en el curso de un viaje por la Provincia de La Pampa, encontró su De Dion Bouton yaciendo olvidado en un gallinero. Intentó volver a adquirirlo, para preservarlo de su triste suerte, pero el precio pedido fue muy alto y el De Dion se perdió en las nieblas del tiempo.

NOTA: Este artículo. "Un De Dion Bouton en la Argentina", enviado por su autor a galicia-suroeste, fue publicado en la revista Amicale De Dion Bouton, dedicada a los interesados en esa marca francesa de vehículos