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Calle de Contreras o Calle de Vicente Sobrino

Por José A. Uris Guisantes

 

 

Obras Públicas- Provincia de Pontevedra- Partido Judicial de Tuy- Ayuntamiento de La Guardia- Calle de Contreras

 

Resúmen del Presupuesto de reparación de la calle de Contreras para el año económico de 1879 a 1880. Importe total: 1562,55 pesetas.

 

A rúa de Contreras era a actual rúa Vicente Sobrino Vicente[1] mecenas guardés nado un 3 de xaneiro de 1810. De novo trasladouse cos pais a Cádiz onde tiñan negocios de comercio. Unha vez aquela cidade perde forza económica trasládase a Madrid en 1835 onde se establece, contando con unha grande fortuna para aqueles tempos. Desde a capital fixo moitas obras de caridade na Guarda o igoal que axudou economicamente en varias obras públicas como a remodelación da Fuente del Rollo ou Fonte da Vila.

 

Falece en Madrid un 19 de setembro de 1883, sendo trasladado seu cadáver o día seguinte e embalsamado ao cemiterio da Guarda, daquela no cemiterio vello (Cancelón-Troncoso). Seu albacea era o sobriño, Ricardo Sobrino o que crea a Fundación Vicente Sobrino, depositando o mesmo tempo 100.000 pesetas nominais no Banco de España, ca finalidade de celebrar un aniversario polo difunto, e outro polos seus pais. Cos cartos sobrantes repartilos entre pobres, ancianos y enfermos del pueblo… 

 

A súa vez e na memoria de don Ricardo Sobrino, súa viúva dona Concepción Tournée Camacho, residente en Tui,  crea a Fundación Ricardo Sobrino un dous de outubro de 1916. Clasificada como tal o 28 de xuño de 1928. A finalidade era: Una Beca en el Seminario de Tuy y con el sobrante entregar a los pobres de La Guardia. O capital fundacional foi 51.000 pesetas. 

 

Pero vamos a rúa de Contreras,

 

Memoria descriptiva: Las muchas ocupaciones que me han rodeado, me hicieron atravesar por el disgusto de no poder complacer oportunamente a la Corporación municipal de La Guardia, para que le formase el presupuesto del costo que tendrá la reparación de la calle de Contreras, después de reconocer el medio más a propósito y económico que podía adoptarse, supuesto no disponen más que de una pequeña suma que tienen consignada en el presupuesto para atender, no tan sólo á esta calle sino a otra de no menos necesidad de recomposición.

 

Practicado pues el reconocimiento de dicha calle, tuve ocasión de observar que su reparación es de urgente necesidad en efecto y el medio más económico para llevarla á cabo, es tomar por base todos los materiales existentes que sean susceptibles de aprovechamiento, empleando el mismo sistema de construcción que hoy tiene con ligeras variantes.

 

Sentado el principio de aprovechamiento de la piedra actual, queda limitada la operación a levantar y sentarla  para luego acometer las losas para unir sus juntas, cuya falta apreciada con detenimiento, calculo no ha de bajar de la tercera parte de la superficie total, que descendiendo esta á 419, 54 m/2, resulta una merma  de 139,85 para enlosado nuevo.

 

Como a las aceras no hay necesidad de tocar, dado el buen estado en que se encuentran, así como tampoco en todo el frente de los antiguos Alfolíes (logo edificio Caracas  de Enrique Baz), hasta la mitad de la calle, y como sólo en la caja existe el deterioro, opta porque desaparezca la forma de badén que hoy tiene, que si bien en su primitiva construcción tuvo razón de ser por afluir allí un gran caudal de agua pluviales, hoy a desaparecido esa necesidad por el giro que han tomado con motivo de la construcción de la carretera de Pontevedra a Camposancos es por tanto más conveniente se adopte la forma de una superficie convexa siempre que su bombo no exceda de o centímetros en el centro.

 

Tal es mi opinión, que sin entrar en largas consideraciones, no dejará de satisfacer a la Corporación por cuanto, si bien es cierto que el pensamiento obedece al sistema más económico, no por eso deja nada que desear.   

 

 También debo consignar aquí el mejor medio de llevar á cabo la reparación que nos ocupa, que desde luego debe preferirse, el de contrata en subasta pública. La Guardia 1º de Octubre de 1879. Fdo. El Sobrestante de obras públicas.  Manuel Melón Barros (agrimensor municipal).        

 

 

22 de  novembro de 1879. Tiene lugar en el salón de actos del Ayuntamiento la Subasta y Remate de la Obra de Reparación de la calle de Contreras (como dixen actual rúa Vicente Sobrino) a las 11 de la mañana. Era alcalde don José Bernardo Alonso Martínez. Tipo de Subasta, contrata a la baja fijada en 1.562,55 ptas.

 

Licitadores: Epifanio Otero; José Mª Domínguez de esta Villa y Domingo José da Silva de Vianna do Castelho en Portugal.

 José Mª Domínguez oferta 1.325 ptas. Sin que los demás licitadores hayan mejorado la postura.

 

Fdo. El Alcalde, Bernardo Alonso.Corporación: 1º Tte Alcalde, Manuel Benito Portela Vicente; 2º Tte Alcalde, Francisco Pérez Comesaña; Francisco Lorenzo Martínez; José Vicente Baquero; José Manuel Álvarez; Manuel Pérez Pérez; José Francisco González Ferreyra; Juan  González de Agustín. El Rematante, José Mª Domínguez. El Secretario, José Manuel Sesto.  

 

Gravado do Tercios de Flandes onde fora capitán Alonso de Contreras.

 

Alonso de Guillén Contreras (1582/1641), nado en Madrid, fillo de Gabriel Guillén e Juana de Roa y Contreras, adouto o nome de Alonso de Contreras.

 

Contreras, militar, corsario, escritor e autor de memorias, con 14 anos se alistou no exército de Flandes (Tercios de Flandes). Militar nas galeras que capitaneaba Pedro Álvarez de Toledo y Colonna que perseguían aos turcos e bereberes.

 

Preparado en navegación, recibe o mando dunha fragata para vixilar as illas gregas contra os turcos, armándose en corso (pirata) co fin de atacar e asaltar buques e cidades turcas.

 

Ascendido a alférez por méritos propios. Mullereiro cas que tivo infinidade de aventuras, casara ca viuva dun Oidor de Corte a que lle foi infiel con un de seus amigos, matando a ambolos dous.

 

Foi eremita no Moncayo, amigo do escritor Lope de Vega o que relata e publicou a vida de Contreras na obra El Rey sin Reino. Chegou a capitán de infantería, participando nunha expedición as Indias Occidentales, volvendo a navegar en corso nas augas do mar Caribe (Puerto Rico), contra buques ingleses.

 

Volve a España, para a loita contra os turcos. Foi gobernador na cidade italiana El Águila (L´Aquila) o noroeste de Roma.

 

Asistíu a unha erupción  do volcán Vesubio, salvando a todalas monxas dun convento. En 1630 recibíu o título de Caballero Comendador de la Orden de San Juan  de Jerusalén ou de Malta, da que tamen era cabaleiro o propio Lope de Vega.

 

Escritos de e sobre Alonso de Contreras:

 

“Derrotero universal desde el Cabo San Vicente, en el Mar Océano, costeando Cartagena, Cataluñas, Nápoles, Golfo de Venecia, Archipiélago de Levante, Caramania, Natolia, Suria, Egipto, Nilo, volviendo por Berbería hasta Cabo Catín, Islas Sicilia, Cerdeña, Mallorca, Candía, Chipre”

 

Autobiografía: “Vida, nacimiento, padres y crianza del capitán Alonso de Contreras,

Natural de Madrid, Caballero de la Orden de San Juan, Comendador de una de sus encomiendas, en Castilla, escrita por el mismo”.

 

Subtítulo: “Descanso de mi vida desde que salí a servir al rey, de edad de catorce años, que fue el año 1597, hasta el fin del año de 1630, por primero de octubre, que comencé esta relación”

 

En 1900 don Manuel Serrano Sanz publicou, “Vida del Capitán Alonso de Contreras” libro que leron miles de españois durante moitos anos, o que fixo posible que se popularizase a vida de Contreras e se nomeasen rúas de vilas e cidades españolas co seu apelido.

 

Foi traducida o francés en 1911. En 1912 don José Muñoz Escamez publicou en París a obra “De pinche a Comendador” sobre a  vida do capitán Contreras, publicándose en alemán no ano 1924 e traducida ó inglés en 1926.

 

Escribe Arturo Pérez Reverte:

 

 

[…]  Una vida profesional pasada sobre las armas, que constituye, puesta por escrito, un documento único sobre aquel espacio ambiguo e impreciso que fue el Mediterráneo de su tiempo: frontera móvil de aventura, horror y prosperidad, patio trasero de Oriente y Occidente donde se conocía todo el mundo, recinto interior de potencias ribereñas que allí ajustaron cuentas mezclando carne, acero, sangres y lenguas, renegando, negociando y combatiendo entre sí con la tenacidad memoriosa, mestiza y cruel de las viejas razas.

 

Era un soldado profesional recordando; nada más. Y esa honradez narrativa resulta lo más asombroso de su historia. Va sin rodeos al grano, describe acciones, temporales, lances de mujeres, peripecias cortesanas, duelos, abordajes, crueldades, venturas y desventuras, con la naturalidad de quien ha hecho de todo eso su vida y oficio, dispuesto a dejar atrás una mezquina y triste patria asfixiada por reyes, nobles y curas; probando suerte en mares azules, bajo cielos luminosos, jugándose el pellejo entre corsarios, renegados, esclavos, soldados, presas y apresadores, con la esperanza de conseguir medro, botines y respeto:


«El capitán mandó que todos los heridos subiesen arriba a morir, porque dijo: Señores, a cenar con Cristo o a Constantinopla».

 

Contreras escribe así: escueto y sobrio, sin adornos ni bravuconadas, con espontaneidad y conocimiento íntimo de la materia. Sin adornos.

 

Ninguna aurora de rosáceos dedos, onda azul o espuma nacarada mejoraría su relato breve y simple de un abordaje sangriento al amanecer, del yantar compartido durante una tregua con el turco que mañana será de nuevo enemigo, del lance a cuchilladas en un callejón oscuro.

 

Alonso de Contreras fue un tipo duro en tiempos duros, y su relato resuena en esta España de hoy, tan comedida, prudente y políticamente correcta, como un tiro de arcabuz en mitad de una prédica de San Francisco de Asís. Nos hace reflexionar sobre lo que fuimos, y sobre lo que somos. Nos divierte, nos aterra y nos emociona. Y ésas son razones más que de sobra para leer un buen libro.


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[1] Benemérito guardés finado en Madrid en 1883.

José A. Uris Guisantes