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    Antonio Martínez Vicente es el depositario de uno de los mejores archivos de la historia de A Guarda que existen en nuestra localidad. Su disposición, siempre a colaborar de un modo totalmente desinteresado, nos permite traer a estas páginas esos capítulos de la Historia local que, por el tiempo transcurrido y la escasa difusión que tienen, no son bien conocidos o, cuando menos, no están al alcance de todos.

     Esperamos que esta contribución de Martínez Vicente tenga el mejor agradecimiento de todos con su lectura. 

CAMPO DE AVIACIÓN DE LA CANOSA (1)

LA GUARDIA, AREROPUERTO DE GALICIA  ("Nuevo Heraldo", 30 de junio de 1934)

Estuario, en un día de niebla (Foto: ANTÓN FERREIRA)

Hoy por hoy, y quizás por mucho tiempo, La Guardia es y será el único aeropuerto posible en Galicia. Después podrá, acaso, ser no sólo el mejor campo de aterrizaje de España, condición que ya reúne, sino tal vez la base aérea de más importancia de todo el Norte del país. Sólo depende ello del impulso que en día no lejano han de tomar las comunicaciones aéreas -la comunicación de un mañana muy próximo-, de la atención que las autoridades aeronáuticas le presten y, en gran parte, del entusiasmo que los hijos de un pueblo, por tantos conceptos favorecido por la Naturaleza, pongan en conservar el Campo de Aviación, en defenderlo de posibles ataques del río y de los hombres y darlo a conocer.

Sus condiciones naturales son magníficas. Ha sido reconocida la Canosa, por nuestros mejores pilotos militares y civiles, como el terreno más acto y de mejor suelo de España. Su situación nos sugiere algunas consideraciones acerca de sus posibilidades. Limpio en general de las nieblas que tan frecuentes son en nuestro país, accesible en todas las direcciones y con cualquier viento, quien sabe si le estará reservado en el porvenir el desempeñar un importante papel en el orden aeronáutico. Permítasenos, pues, basados sobre datos y hechos ciertos, dejar volar nuestra imaginación y soñar en lo que pudiera llegar a ser La Guardia como estación de las rutas aéreas.

De pocos es conocida la dificultad de encontrar dentro de una región como Galicia, de suelo sumamente montañoso y accidentado, campos de aterrizaje que unan a la extensión necesaria un suelo naturalmente nivelado y un acceso fácil y despejado. La enorme división de la propiedad en nuestra región contribuye a hacer económicamente más difícil el problema. Porque es claro que, adquiriendo y aún agrupando algunas fíncas grandes, puede construirse un campo de aterrizaje. Pero dichas fincas y su adquisición no sólo significarían un coste inicial elevado, sino que serían imprescindibles obras de allanamiento y saneamiento que harían la empresa antieconómica. Habría que hacer un aeródromo. En la Canosa lo tenemos hecho, y sin costo alguno para el Estado. El aprovechamiento de los pastos, a que hoy se dedica, es perfectamente compatible con las necesidades del tráfico. En Tablada, aeropuerto a la vez civil y militar, en donde, además de existir una base de guerra, tocan directamente las líneas de Madrid a Sevilla y semanalmente las de Sevilla a Canarias y las extranjeras de Centro Europa a América del Sur, tenemos un ejemplo bien claro de esta afirmación.

Menos personas aún saben que hasta tres comisiones han visitado nuestra región en busca de campos donde cómodamente puedan posarse los aparatos más pesados que el aire. Todas ellas han tenido que desechar los puntos que, con un entusiasmo comprensible, pero con una ignorancia muy grande de las dimensiones y condiciones de suelo que debe reunir un aeródromo, le señalaban los vecinos de los pueblos en que radicaban esos campos y los que las poblaciones interesadas en acercar a su respectiva patria chica el aeropuerto ansiado de Galicia.

Y hace solamente tres años, casi nadie -sin excluir a una mayoría de vecinos nuestros- sabía que en el Ariño podían aterrizar los grandes aviones. Aún es corriente que nos pregunte por ahí afuera si en La Guardia hay buen campo de aviación. Debemos dejar la respuesta a quien de fijo contestará -alguna vez lo hemos oído- lo siguiente: "Según reconocen las más altas autoridades aerotécnicas, tenemos aquí el mejor campo del orbe terráqueo. En él han visto reunidos a treinta y tantos aparatos, y como apenas se notaba su presencia, han dispuesto que muy pronto vengan 70 aparatos más. jAsí!"

A una hora de Vigo, sería un punto cercano a América; tómase, al desembarcar, el avión de línea para Madrid, Sevilla o Barcelona, y para que en él se apeasen los viajeros que en Vigo han de tomar el trasatlántico que les conducirá a la Habana o a los Estados Unidos. No debemos olvidar que si una avioneta y hasta un aeroplano corriente aterrizan en una playa o en un campo gallego, los grandes trimotores de pasajeros no tienen en las cuatro provincias más campo de dimensiones adecuadas para una toma de tierra en condiciones de seguridad absoluta que uno: La Canosa.

La línea Madrid-Galicia, cuya ruta ofrece algunas dificultades en razón del terreno sumamente abrupto que encuentra en su etapa final, se facilita enormemente estableciendo su terminación el Suroeste de nuestra provincia. La recta desde Madrid a La Guardia, que pasa exactamente por las poblaciones de Ávila y Salamanca, mide unos 460 kilómetros. Hasta la frontera portuguesa, la región castellana es de condiciones y suelo excelente para una forzosa toma de tierra. Salvada después la hoz del Duero -se pasa por la vertical de la confluencia de este río con el Tormes-, tenemos muy pronto los amplios valles y hasta dos aeródromos portugueses accesibles en un planeo normal dada la altura de vuelo que suelen llevar las aeronaves. Y haciendo una pequeña desviación hacia el Sur, con rumbo a Oporto y de allí por toda la costa a La Guardia, los valles son más amplios, la ruta rodea los macizos montañosos y la condición para estas líneas de disponer cada 50 kilómetros de aeródromos de socorro puede fácilmente ser cumplida. Estudios que hace años se hicieron para una línea Madrid-Vigo la proyectaban por este trazado, y una escala en la capital del Norte de Portugal aumentaría el contingente de viajeros, compensando en los primeros meses de explotación en que se prevé este contingente como más reducido, el pequeño retraso que originaría. Tal como sucede hoy en varias importantes líneas, los aparatos no necesitarían más de 20 minutos para tomar y dejar el pasaje y correo portugués. ¿Dificultades de orden internacional? Pocas y no invencibles. Cada día los pueblos dan más facilidades para que el aire sea libre, y una línea comercial como la proyectada es instrumento de paz que sólo ventajas trae para las naciones sobre cuyo suelo pasa.

Y si, siguiendo nuestro cálculo de posibilidades, pensamos en la rutas aéreas trasatlánticas, ¿qué punto más indicado para su partida y llegada que La Guardia, situada casi sobre el mar, en casi el mismo paralelo de Nueva York y con condiciones magníficas, no sólo para aparatos terrestres, sino para base de hidros? ¿Qué campo de España -excepción hecha de Tablada, el aeródromo de las rutas de América del Sur- tiene semejantes condiciones para el despegue de los aparatos de gran raid? Hemos hablado de hidros. Por su situación y condición de casi isla, a escaso nivel sobre el de las aguas, las rampas de acceso de éstos serían facilísimas, al abrigo de cualquiera de los vientos podrían estos acuatizar. Y digamos unas palabras sobre otro medio de transporte aéreo que lucha con el más pesado que el aire, por la supremacía del mismo: los zepelines. No tendrían en este clima, ni aún en pleno rigor del verano, el problema de tener que esperar para su descenso a que las horas del atardecer refresquen el ambiente, como ha sucedido en la capital de Andalucía. Y ¿saben que en los cuatro viajes que el "Graff Zepplin" ha hecho por el Atlántico Norte (en otros ha seguido la ruta del Mediterráneo), tanto en los de ida como en la vuelta, ha elegido precisamente la desembocadura del Miño como punto de recalada al regreso y de internada en el mar ala ida hacia América? No parece, sino que el Tecla, que tan importante papel jugó en el derrotero náutico, está llamado también a ser punto de recalada del derrotero del aire en los viajes transoceánicos.

A los lectores, y especialmente a los lectores guardeses, dejamos el meditar en lo que ese día podría llegar a ser su pueblo, cuál la importancia que adquiriría y cuáles los beneficios que se le reportarían. Vive hoy La Guardia principalmente del turismo. El Tecla es el imán que atrae la masa excursionista de todo el mundo y de todas las -nacionalidades. ¡ Pensar que los madrileños, conocedores de la existencia de un buen campo en sus inmediaciones, pueden mañana venir a pasar el final de semana a nuestro monte para regresar el lunes a sus ocupaciones! ¡Cuántos de ellos cubren hoy muchos kilómetros de carretera con más horas de incómodo y polvoriento viaje, sólo por respirar en el día de descanso un aire más puro y más fresco! Pues bien; tres horas escasas de un cómodo viaje les permitirá reposarse en el más bello de los parajes -nuestro Santa Tecla- y bañarse, refrescando sus cuerpos asados por el calor de la meseta, en el más yodado de los mares.

Y para que se vea que nuestros sueños son más próximas realidades de lo que parecer pudiera, ahí va un dato que dice mucho respecto a la importancia que ya tiene nuestro campo: Cuando en diciembre de 1933 se anunció una huelga general ferroviaria -que después no se planteó- llegaron a La Guardia 5.000 litros de gasolina y buena provisión de aceite de aviación. ¿Para qué? Interesaba al Gobierno no perder las comunicaciones con Galicia, y ante el anunciado movimiento tomó sus medidas, preparando una expedición diaria de correo por vía aérea. No había más que un punto posible para escalar los trimotores de la LAPE o militares: La Canosa. Y he aquí, con esta medida, el reconocimiento oficial de nuestra afirmación: La Guardia, aeropuerto de Galicia.

El piloto X.