JOAQUÍN MIGUEL VILLA ÁLVAREZ é Doctor en Historia Contemporánea pola Universidade de Santiago de Compostela. Imparte docencia no Colexio dos PP. Somascos, da Guarda. Investigador e experto na emigración guardesa a Puerto Rico e Santo Domingo. Obtivo o Primeiro Premio de ensayos no "IV Concurso de Redacción de Ensayos sobre Puerto Rico" convocado pola Casa de Puerto Rico en España, Xunta de Galicia e Univerisdade de Santiago de Compostela (1996). Ten colaborado en distintas publicacións e realiza un exhaustivo traballo de investigación sobre distintos aspectos relacionados coa Guarda.

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NOTA (El texto que incorporamos fue publicado por su autor en los Libros-Programa de Fiestas del Monte de Santa Tecla, de los años 2000, 2001, 2002, 2003 y 2004)

 

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Las casas indianas de A Guarda

la necesidad de su reconocimiento y catalogación

En las líneas precedentes hicimos un llamamiento sobre el valor histórico, patrimonial y urbanístico de las casas indianas de A Guarda, justamente con motivo del derribo consumado de una de las piezas más llamativas del centro de la villa: la casa de José María Sobrino Vicente. Es nuestra intención, ahora, continuar insistiendo sobre esta misma cuestión, pues A Guarda posee un conjunto realmente interesante de casas indianas, digno de ser conservado. Pensemos, una vez más, que únicamente la toma de conciencia -real, verdadera y profunda- por parte de los habitantes del municipio sobre el valor o interés general de las casas indianas puede hacer que no desaparezcan como desgraciadamente ha sucedido hasta hoy con tantos y tantos elementos del urbanismo de nuestro pueblo.

 

A continuación vamos a aludir a dos casas indianas que fueron restauradas en 2001. Una es la de José María Moreno Franco (donde se encuentra la tasca del «Gallo»), una de las joyas emblemáticas de las casas indianas urbanas de A Guarda. Aunque ya hablamos de ella anteriormente, en esta ocasión queremos felicitar a propietarios y contratistas por el resultado de dicha rehabilitación. Otra es la casa de José Martínez Salcidos (más conocido por Pichipén)[9], situada en la Plaza Nueva (calle Joaquín Alonso), de la que únicamente se ha conservado su fachada, sin duda una de las más hermosas del casco urbano. José Martínez Salcidos, quien se había casado en A Guarda en 1902 con Edelmira Lomba Álvarez, se retiró de los negocios en activo en Puerto Rico en 1907 -aunque siguió siendo siempre un importante inversor capitalista en aquella isla-, por lo que deducimos que su casa de A Guarda se edificó en torno a 1910. El guardés de Puerto Rico Olimpio Sobrino Rodríguez -quien el 1 de febrero de 2001 cumplió nada menos que 100 años-, cuando estuvimos con él en 1998 en su casa de Santurce, Puerto Rico, todavía se acordaba de las dos casitas que había en el lugar donde luego se levantó esta casa indiana. La carpintería de la misma fue obra del arquitecto-carpintero Vicente Vicente Rolán, tal y como nos manifestó su hijo Generoso Vicente Melón en Isla Verde, Puerto Rico, en ese mismo año 1998. Esperamos y deseamos que la impresionante fachada de la casa indiana de José Martínez Salcidos, una vez restaurada al completo -incluido su original cornisa desmontada provisionalmente- sea orgullo de todos los guardeses.

Otra casa indiana ya restaurada es la actual sede del Recreo Artístico Guardés de la calle Puerto Rico nº 12. Se trata de la casa de Agustín Español Lomba[10], casado en 1892 con la también guardesa -su sobrina- Filomena Portela Español. Agustín Español se retiró de los negocios en activo de Puerto Rico en el año 1898, por lo que deducimos que su casa la debió edificar en torno a 1900. Casi cien años después, en 1996, la Junta Directiva del Recreo acometió la restauración integral del edificio -circunstancia no prevista inicialmente- habiéndose obtenido un resultado más que satisfactorio, para orgullo de todos los socios de esta centenaria sociedad así como de todos los guardeses. Por cierto que la empresa contratista fue la misma que restauró también con éxito la citada casa de José María Moreno Franco, por lo que sin duda se están especializando en la restauración de casas indianas. Ojalá cunda el ejemplo.

En esa misma calle Puerto Rico se encuentran otras casas indianas que al proceder sus moradores de aquella isla del caribe dieron el nombre a una calle que hasta comienzos del siglo XX se llamó calle Elduayen. Sin duda alguna nunca el cambio de nombre de una calle estuvo tan justificado como entonces. Entre las casas indianas de la calle Puerto Rico, además de la ya mencionada casa de Agustín Español Lomba -actual sede del Recreo- tenemos el chalet de Serafín Flores Sobrino (n. 1887) quien se retiró de los negocios en activo de Puerto Rico en 1931[11]. Así pues esta casa debió construirse en los primeros años 30 del pasado siglo.

            Otra casa indiana de esta calle es la de Luis Martínez Lorenzo, situada al lado del Recreo, construida probablemente cuando la de Agustín Español, esto es hacia el 1900, pues guardan gran similitud arquitectónica[12]. Desgraciadamente esta casa fue restaurada antes de la promulgación de las actuales ordenanzas urbanísticas muniicpales sobre el límite de alturas. De ahí la importancia de que existan unas leyes que protejan el patrimonio urbanístico local de agresiones de este tipo.

        También en la calle Puerto Rico edificó el indiano Higinio Troncoso Vicente, un importante comerciante guiardés  de Puerto Rico  retirado de los negocios en activo en 1888[13]. Hablando con Antonio Martínez hemos llegado a la conclusión de que Higinio Troncoso fue quien probablemente levantó en la década de 1890 las dos casas gemelas de vistosos azulejos -con claro predominio del azul- en la calle Puerto Rico que desgraciadamente hoy en día se encuentran en malas condiciones de conservacióm. Este modelo de casas típicamente indianas, una vez rehabilitadas, suelen ser verdaderas joyas en el urbanismo de cualquier población, tal y como sucede por ejemplo en Asturias y Cantabria. Es de esperar que, en lo que respecta a nuestra villa, ambas casas dean restauradas en el futuro más inmediato en virtud de una elemental cuestión de sensibilidad y buebn gusto urbanístico.

        Como estamos viendo hasta ahora, existen dos modalidades de casas indianas según la época en la que fueron construídas. Las más antiguas poseen un claro carácter urbano pues su parte delantera suele hacer fachada hacia la calle. Muchas de estas casas hacían realmente la calle. Estas fachadas están adosadas a otras fachadas, quedando los jardines en la parte posterior de la casa. Entre las más recientes, sin embargo, predoimina la casa estilo chalet; es decir, rodeada toda ella de jardín. Son las famosas villas. Entre estas villa indianas podemos destacar tres realmente emblemáticas en A Guarda por su belleza y excelente estado de conservación. Una de ellas es la casa de Manuel Alonso Sobrino[14]. Este guardés se retiró de Puerto Rico em 1946 aunque parece ser que su impresionante chalet lo construyó a comienzos de los años 30. Enfrente se encuentra la elegante mansión de Eloy Domínguez  Veiga, tal vez la casa idiana más emblemática de A Guarda. Parece ser que eloy domínguez tuvo un paso muy fugaz por Cuba, siendo la ciudad española de Valencia donde realmente amasó su fortuna. Por cierto que la esposa d eeloy Domínguez, la puertorriqueña de origen guardés María Manuela López Cabezudo, era hermana de MarcolinaLópez Cabezudos, la mujer de Manuel Alonso. Y la tercera villa indiana es el chalet de José Lomba Álvarez, situado en la calle República Domincana[15]. Al parecer esta preciosista villa indiana, una de las más hermosas de la comarca, también se edificó hacia 1930.

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Más antiguas son las edificaciones de tipo urbano, como por ejemplo la de José María González Español, de la calle Joaquín Alonso[16]. Se trata de una casa con una magnífica fachada de piedra levantada en la recta final del siglo XIX en lugar donde se hallaba la casa de la familia Salgado del Cantillo (casa que tenía dos escudos heráldicos que desaparecieron con motivo de su derribo, según nos comentó Pepe Rivas). Esta casa fue precisamente la que Antonio Portela Silva compró en la década de 1930 al propietario de entonces, Ricardo González Español -hermano de José María-, para dársela en herencia a su sobrino Mariano Martínez Portela.

 

Otro caso muy interesante es la casa indiana construida por Manuel Álvarez Morales, situada en el Coruto[17]. Esta casa urbana, cuya preciosa fachada de azulejos amarillos se encuentra en muy buen estado de conservación, debió ser construida a principios de siglo XX.

 

A pesar de la diferencia existente entre estos dos tipos de casas indianas -urbanas y villas-, nos encontramos con algunas que se encuentran en un término medio. Así, por ejemplo, en la Plaza de Santo Tomás, haciendo esquina en la calle Calvario se encuentra la casa de Eduardo Álvarez Peniza, conocida como el chalet de Santo Tomás[18]. Fue edificada por este guardés de Puerto Rico en torno a 1950 en el mismo lugar donde se encontraba la casa original de sus padres. Aunque se trata de una casa urbana, pues su fachada da directamente a una calle, al hacer esquina sus paredes no colindan con otras fachadas. Otro caso similar, al finalizar la misma calle Calvario, es la casa de Gregorio Portela Vicente, cuya fachada da a la calle de A Guía, aunque un lateral es zona ajardinada[19]. Esta casa también debió edificarse a mediados del pasado siglo XX.

 

Estas casas pertenecen prácticamente todas ellas a guardeses emigrados a Puerto Rico. Por supuesto también existen casas indianas de emigrantes a otros destinos de América, como por ejemplo la República Dominicana, México, Cuba, y sobre todo Brasil, el destino que acogió al mayor número de guardeses en aquel continente. Nosotros hemos empezado estudiando las de los puertorriqueños por ser las más importantes y mejor conocidas. Así mismo nos hemos centrado en las que se ubican en la parroquia de A Guarda, quedando pues pendientes las de las parroquias de Salcidos y sobre todo Camposancos, auténtico escaparate de bellas casas indianas orientadas al estuario del Miño. Intentaremos ir identificando nuevas edificaciones susceptibles de ser catalogadas como casas indianas.

 

En este nuestro empeño, no nos cansaremos nunca de insistir en el valor histórico y urbanístico de las casas indianas con la intención de que sean valoradas en su justa medida. Tenemos constancia de que en estos momentos el actual grupo de gobierno municipal ha iniciado una pre-catalogación de edificios a conservar -dirigida por el arquitecto de Vigo Lorenzo Mateos- en pro del urbanismo del municipio. Esperamos y deseamos que este primer paso -para el que hemos ofrecido nuestra colaboración- se concrete finalmente en un más que deseado y esperado plan de conservación urbanística que permanezca vigente independientemente del color del partido gobernante. Por supuesto que un plan de estas características debe ir siempre acompañado de medidas incentivadoras para los propietarios de los inmuebles de cara a su restauración. En este sentido pensamos que las casas indianas de A Guarda forman un conjunto urbanístico único, y como tal podría perfectamente ser presentado ante el Instituto da Vivenda e Solo de la Consellería de Política Territorial, a fin de participar en las ayudas que están percibiendo por toda Galicia numerosos conjuntos arquitectónicos que tienen alguna particularidad o singularidad destacable.

 

Por último, queremos decir que la conservación del patrimonio ya existente no nos debe hacer olvidar el urbanismo de las nuevas zonas del municipio en las que se edificará en los años venideros. Nos referimos en particular al área de la costa que va desde las Loucenzas hasta el basurero. Vemos que ya se ha comenzado a edificar en ese lugar y nos preguntamos: ¿Existe un trazado de calles en torno a las cuales se articularán las casas? ¿Existen aceras previstas sobre esas mismas calles?. Supongo que la aberración urbanística a la que hemos asistido en el área de Riás (por encima de la Arena Grande), donde los caminos no tienen salida, es una dolorosa experiencia de la que habremos aprendido, ¿no?. Porque ahora todo tiene solución, pero después  -como tantas veces- ya será demasiado tarde.

 

La valoración que en el futuro le demos a las casas indianas será un claro indicativo del verdadero aprecio que tenemos por nuestro pasado y nuestro presente. Y la creación de urbanismo en las nuevas áreas residenciales de nuestro reducido suelo lo será de la verdadera estima por nuestro futuro. El auténtico amor por el pueblo de uno se demuestra ciertamente cuidando ambas facetas, esto es, el pasado y el futuro de nuestro solar. Ese solar que antes pisaron nuestros padres y que mañana pisarán nuestros hijos. Pero de verdad, sin que tengamos que estar todos lamentando lo que se ha perdido o lo que se pudo haber hecho y -como tantas veces- no se hizo.

 

Referencia bibliográfica:

 

VILLA ÁLVAREZ, Joaquín Miguel (2001), “Las casas indianas de A Guarda (y II): la necesidad de su reconocimiento y catalogación”, en AA.VV., Festas do Monte 2001, A Guarda: Comisión de Festas 2001, pp. 81-91.  

 

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[9] José Martínez Salcidos (n. 1866), Pichipén, fue un poderoso comerciante de Puerto Rico creador de una de las empresas comerciales más importantes de los gallegos de aquella isla en el siglo XX, SUCESORES DE JOSÉ MARTÍNEZ (1907-1940?) en donde trabajaron gran cantidad de guardeses a lo largo de su prolongada existencia.

[10] Agustín Español Lomba (n. 1852) trabajó siempre en la fábrica de chocolates La Mulita, de San Juan de Puerto Rico (calle San José nº 12), la cual había pertenecido desde la década de 1850 a los hermanos Casimiro y José Benito Dorado Méndez, naturales del Rosal. Posteriormente fue continuada por el sobrino de éstos, Eduardo Vicente Dorado, hasta que en 1887 pasaron a ser gestores de la misma los antiguos empleados Francisco Álvarez Álvarez y Agustín Español Lomba, ambos naturales de A Guarda.

[11] Serafín Flores y su primo Brasilino Álvarez Sobrino -alcalde de A Guarda fusilado en 1936- habían creado en 1921 la zapatería Floralva en San Juan de Puerto Rico. Serafín Flores se había casado con la guardesa Sara Zaragoza Silva y no tuvieron descendencia.

[12] Luis Martínez Lorenzo (n. 1857?) fue un emigrante guardés a Puerto Rico que a pesar de haberse retirado pronto para A Guarda fue siempre un activo inversor capitalista en empresas guardesas de aquella isla. En 1908 se casó con Felicidad Andrini Verde.

[13] Hasta ese año Higinio Troncoso Vicente (1855-1920) había trabajado en Puerto Rico en la importación de víveres al lado de otros poderosos comerciantes guardeses como Severo Vicente Vicente, Juan Benito Gaviño Núñez o el ilustre Avelino Vicente González. A partir de 1894 decidió apoyar con su capital las iniciativas comerciales de sus hermanos Antolín y Anselmo. Higinio Troncoso se casó en 1889 con la mexicana de origen guardés Matilde Vicente Rodríguez con la que tuvo numerosa descendencia.

[14] Manuel Alonso Sobrino (1898-1957) era un comerciante de San Juan de Puerto Rico donde trabajaba junto a sus hermanos en el importante almacén de telas y ferretería ALONSO SOBRINO HERMANOS  (1918?-1952?). Manuel Alonso se casó en los años 20 con la puertorriqueña de origen guardés Marcolina López Cabezudo.

[15] José Lomba Álvarez (n. 1885) era desde 1914 gestor en la sociedad SUCESORES DE SOBRINO Y CO. de la localidad puertorriqueña de Vega Baja, de la que era socio capitalista su primo Manuel Otero Lomba.

[16] José María González Español (n. 1855) fue un importante comerciante de Puerto Rico quien se retiró muy pronto de los negocios en activo (hacia 1885), aunque siempre se mantuvo como inversor capitalista en distintos negocios guardeses de aquella isla.

[17] De Manuel Gándara Morales (n. 1860) que adquirió esta casa , en 1954, pasó a su actual propietaria y sobrina de éste, Lidia Moreno sobrino. Manuel Gándara Morales fue un comerciante de la ciudad puertorriqueña de Ponce cuyos negocios que tenía con su hermanos Generoso (n. 1869) fueron continuados en esa misma localidad por sus sobrinos Abilio, Claudino y Manuel Sobrino Gándara. Manuel Gándara se casó en 1905 con la puertorriqueña Mercedes Cartagena Pérez .

[18] Eduardo Álvarez Peniza (n. 1903) fue un importante comerciante de Arecibo, Puerto Rico. Se casó en aquella isla dos veces: primero con Marita Martínez Cadilla y a su fallecimiento con su hermana Julia Tomasa Martínez Cadilla, dos puertorriqueñas de ascendencia guardesa.

[19] Gregorio Portela fue un comerciante de San Juan de Puerto Rico que se casó con Filomena Español Portela, una hija de Agustín Español Lomba, cuya casa, como ya vimos, era el actual edificio del Recreo.

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