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JOAQUÍN MIGUEL VILLA ÁLVAREZ é Doctor en Historia Contemporánea pola Universidade de Santiago de Compostela. Imparte docencia no Colexio dos PP. Somascos, da Guarda. Investigador e experto na emigración guardesa a Puerto Rico e Santo Domingo. Obtivo o Primeiro Premio de ensayos no "IV Concurso de Redacción de Ensayos sobre Puerto Rico" convocado pola Casa de Puerto Rico en España, Xunta de Galicia e Univerisdade de Santiago de Compostela (1996). Ten colaborado en distintas publicacións e realiza un exhaustivo traballo de investigación sobre distintos aspectos relacionados coa Guarda.

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Las casas indianas de O Rosal

Las mansiones de los Tabagones

 

Por

Joaquín Miguel Villa Álvarez

 

 

            Un año más, tal como llevamos haciendo desde 2000 en que comenzamos, continuaremos tratando de identificar una parte de nuestro patrimonio urbanístico como son las casas indianas, esto es, las casas de los retornados de la emigración a América. Además de su valor estético y patrimonial –viviendas con personalidad diferenciada–, estas construcciones son verdaderos documentos en piedra que testimonian la existencia de emigración transoceánica en el pasado reciente de muestra comarca, un fenómeno de ámbito europeo que en el caso gallego tuvo su apogeo en el último cuarto del siglo XIX y primer tercio del XX. Hasta ahora hemos trabajado en el término municipal de A Guarda que, como pudimos comprobar, se caracteriza por la abundancia de estas construcciones en sus tres parroquias. Sin embargo, la presencia del fenómeno migratorio se pone ampliamente de manifiesto en toda la comarca. Por esta razón, este año nos vamos a detener en las vecinas parroquias de San Miguel y San Juan de Tabagón, las cuales poseen un conjunto muy original de casas indianas, algunas de ellas verdaderas mansiones. Para identificarlas con claridad e indagar sobre ellas hemos contado con la valiosa colaboración Xoán Martínez Tamuxe, sin duda el mayor especialista en la historia del término municipal del Rosal. Curiosamente, las casas que logramos identificar se encuentran jalonando la carretera que, saliendo de la villa guardesa, atraviesa ambas feligresías en dirección a Tui; una circunstancia que sin duda confiere cierta unidad a este interesantísimo conjunto arquitectónico de los Tabagones. A continuación haremos un breve repaso por cada una de ellas.

 

            Empezamos en el barrio de las Corredoiras, en San Miguel, justo en el cruce entre la nueva y antigua carretera, donde encontramos dos magníficas construcciones indianas. La primera es «Villa Matilde», una casa revestida de azulejo verde y con torre que construyó Bienvenido Martínez Álvarez, probablemente en la década de 1930. Este hombre, natural del propio San Miguel, había emigrado a Puerto Rico en 1901 estableciéndose en el comercio de Caguas, una ciudad del interior de la isla. Allí se casó con la puertorriqueña Matilde Arias, lo que explica el nombre que después recibió la casa.

 

            A continuación se encuentra la magnífica mansión indiana que levantó, según parece en 1930, Anselmo Lores González, otro hijo de San Miguel que había triunfado en el comercio de San Juan de Puerto Rico como miembro de los almacenes comerciales de sus tíos, los afamados González Padín Co. Se trata de una originalísima vivienda construida al estilo de las mansiones del sur de los Estados Unidos, revestida de un precioso azulejo amarillo, y rodeada toda ella de unos bellos jardines. Cuando Anselmo Lores falleció en 1948 la casa pasó a sus herederos. Sin embargo, cinco años más tarde, en 1953, éstos se la vendieron a Florentino Carrera Rolán, «Chin Carrera», otro sanmiguelense que un año antes se había retirado de Puerto Rico. Debió ser en ese momento cuando la propiedad pasó a llamarse «Mari Chin». Tras este cambio de dueño, la casa tuvo varias reformas, y actualmente es propiedad de los tres hijos de Florentino quienes la tienen en perfecto estado de conservación.[1]

 

 

 

            Un poco más arriba, en el alto del Morán, un tío de Florentino, José María Carrera Blanco, tras retirarse de Puerto Rico en el año 1918, levantó una imponente mansión en una enorme finca llamada «La Val». Un gran número de naturales del lugar fue contratado entonces para trabajar las viñas de esta propiedad, sin duda una de las más privilegiadas del lugar por la gran cantidad de horas de sol que recibe durante el día. En realidad «La Val» era su finca veraniega ya que él vivía con su familia en Madrid, en una casa de la calle O'Donnell. La casa pasó posteriormente a su único hijo, José Luis Carrera Ramírez, quien falleció sin descendencia en Madrid en 1998.[2] Hoy en día la mansión –que sufrió considerables reformas desde su estado inicial– pertenece a los gestores de los vinos que llevan el nombre de la finca.

 

 

            Bajando de nuevo a la carretera, enfrente a la alameda de San Miguel se encuentra una de las casas indianas más famosas del Baixo Miño. La construyó José María Blanco Gándara a principios del siglo XX, al regresar del Brasil con su esposa brasileña y sus seis hijos. Esta preciosista construcción fue conocida popularmente como la «Casa del Almacén» ya que fue edificada para ejercer como tal. De hecho, el bajo, originalmente de suelo terrero, era usado para almacenar las mercancías que llegaban en barca por el puerto de San Miguel, situado justamente enfrente. Estas mercancías –entre las que destacaba la sal– eran transportadas en carros desde el embarcadero por un camino que iba hasta el hueco central de la casa, pasando siempre por su propiedad. Y es que la actual carretera no existía todavía, pues el camino de toda la vida iba por detrás de todas estas edificaciones, y todavía lo hace. Las propiedades de las casas llegaban más abajo, en algunos casos incluso hasta la ribera, siendo cortadas todas ellas por el nuevo vial. De hecho, la entrada a la «Casa del Almacén» no era por el frente actual sino por su lateral este. Con los años, y sobre todo tras la apertura de la nueva carretera, la casa fue sufriendo diversas modificaciones, como por ejemplo las escaleras centrales, que fueron levantadas rodeando la entrada del almacén.[3]

 

 

            Pasando la curva de San Miguel, y a mano izquierda de la carretera, se encuentra la elegante casa de piedra de los hermanos Padín. El artífice principal de la misma fue Domingo Padín Ferreira, otro hijo de San Miguel que, aunque había emigrado a Puerto Rico, en 1914 cambió de aires y se dirigió a Nueva York donde, a los dos años, en 1916, fundó la mercantil Padín Brothers para actuar como intermediarios de telas al por mayor con el área del Caribe. En ese momento (o tal vez dos años antes) mandó llamar a su lado a los siguientes familiares: desde Puerto Rico a su hermanastro Manuel Padín Francisco, y desde España a sus hermanos Antonio Padín Ferreira y Ángel Padín Ferreira. Parece ser que fue entonces, tal vez en 1918, cuando se edificó el chalé de San Miguel con el capital de todos los hermanos.[4]

 

 

            Cien metros más alante, en el barrio del Calvario, se encuentra una casa que tiene incrustado en su fachada el mismo nombre: «O Calvario».

 

 

Se trata de una vivienda de labradores construida en 1821, que poseía además una enorme finca rodeada toda ella de fuertes muros. Esta casa fue comprada a comienzos del siglo XX por Florentino Carrera Blanco cuando regresó de Puerto Rico. Tras remodelar su parte superior, vivió en ella con su esposa Hortensia Rolán Trigo y sus cuatro hijos: Hortensia, Florentino, José María y Aurelio Carrera Rolán. Sin embargo, con los años Florentino y familia se fueron a vivir a la casa originaria de su esposa, «Villa Casimira», quedando la casa del EsCalvario para su hijo Aurelio, casado con una hija de Eloy Domínguez.[5] La casa sufrió recientes modificaciones y al escribir estas líneas estaba en venta. En cuanto a su inmensa finca, antaño repleta de viñedos y frutales, hoy se está convirtiendo en una urbanización de chalés. Como curiosidad podemos añadir que, según nos comentó Eliseo Brey Martínez, el regato que atraviesa canalizado toda la finca era, antiguamente, el límite entre las parroquias de San Miguel y San Juan de Tabagón.

(Se ha retirado la foto a petición de sus propietarios)  Más adelante, precisamente en los límites actuales entre ambas parroquias, se levanta la sobria y elegante casa indiana conocida como la «Casa de los barriles». Fue construida en 1905, tal y como indica la fecha grabada en su frontispicio, por un retornado de la emigración al Brasil. Sin embargo, a pesar de todas las pesquisas realizadas, no hemos logrado averiguar su nombre. Sus familiares más próximos –las hermanas María de los Ángeles y María Manuela Pérez Pérez– sólo recuerdan que la hizo un tío de su abuela María Teresa Martínez Carrera. La casa tenía además enormes propiedades de viña con destino a la producción de vino, una circunstancia que explicaría en gran medida los barriles esculpidos en la entrada principal.

 

 

            Ya en la parroquia de San Juan de Tabagón, justo en el cruce hacia Eiras se encuentra la casa indiana de José Álvarez Otero, llamada «Villa Marina» en honor a su esposa, la puertorriqueña Marina Serrano. En realidad era la casa original de sus padres que reformó completamente al regresar él de Puerto Rico en los años 50: la amplió casi hasta el doble, la rodeó en su totalidad de vistosos jardines, y en su parte delantera ideó un frontal de vistosos azulejos con terraza.[6]

 

 

            Un poco más arriba se encuentra la casa de Manuel González Groba, el fundador de la banda de música de Tabagón, construida hacia 1900. Este hombre nunca fue a América, pero sí sus cuatro hijos varones José, Manuel, Amadeo y Celso González Fernández que emigraron a Puerto Rico, y desde allí a otros puntos como Estados Unidos, Brasil o Alemania. Sin duda fueron estos hermanos los responsables de las reformas que sucesivamente se le fueron realizando a esta vivienda, dotándola así de una auténtica personalidad indiana.[7]

 

 

            Cincuenta metros más arriba encontramos la casa de Generoso Lajarejos Rivas, un emigrante a Puerto Rico que, tras su regreso hacia 1916, se consagró en cuerpo y alma a la causa de la agricultura en los Tabagones. Tal vez por ello, lo más interesante en este caso no sea la propia vivienda sino la finca anexa en la que, en un entorno de terrazas, Lagarejos creó una auténtica granja agrícola. Allí recibía, en los años 30, excursiones de alumnos de las escuelas de la comarca, impartiendo a los niños y sus acompañantes diversas nociones de apicultura, floricultura, y demás cuestiones relacionadas con el agro gallego.[8]

 

 

            Por último, ya en el alto de la Portela, se encuentra la magnífica casa indiana de los hermanos Baquero Alonso, unos tabagonenses emigrados con gran éxito a la República Dominicana (Luis, Manuel, Vicente, Jesús María y Celestino), aunque los dos mayores (Jesús y Javier) lo hicieron al Brasil. La decisión de hacer la casa la adoptaron todos los hermanos en 1917, siendo rematada en el año 1920, tal y como figura en el frontispicio. Como todo el mundo que pase por allí puede apreciar, nos encontramos ante una soberbia mansión –perfectamente conservada por sus dueños actuales– que sin duda posee una de las vistas más privilegiadas del Baixo Miño.[9]

 

 

            Así pues, la carretera que desde el alto de la Portela baja serpenteando por la margen derecha del estuario, está toda ella poblada de interesantes casas indianas que nos van preparando para la elevada concentración que luego nos encontramos al llegar a la villa de A Guarda. Una a una, todas ellas contribuyen a crear ese aire tan peculiar que se sigue percibiendo en el urbanismo de la villa guardesa y su comarca. Y nada mejor para captar esa aura que pasear por los lugares donde se encuentran las casas indianas, apreciando al detalle todos los elementos arquitectónicos y decorativos que las definen. Sin duda, las rutas de las casas indianas son, en sí mismas, un atractivo más que los ayuntamientos de A Guarda y O Rosal pueden ofrecer a los numerosos visitantes que todos los años nos visitan. Y por supuesto, una opción más para nuestro propio disfrute personal.

 

Cita bibliográfica:

 

VILLA ÁLVAREZ, Joaquín Miguel (2005), "Las casas indianas de O Rosal (I): las mansiones de los Tabagones", en AA.VV., Festas do Monte 2005, A Guarda: Asociación Pedra Furada-Comisión de Festas 2005, pp. 373-381.

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[1] La información sobre esta casa nos la proporcionó, en el mes de julio de 2001, la hija de Florentino Carrera Rolán, María Manuela Carrera Rodríguez.

[2] La información sobre la casa de «La Val» nos la proporcionó también Mª Manuela Carrera Rodríguez.

[3] La información sobre la «casa de almacén» nos la proporcionó Saúl Carrera Blanco y su esposa Teresa Fernández Coballes.

[4] La información sobre esta casa nos la dio, en el mes de octubre de 2003, uno de sus dueños actuales, Ángel Ferreira Padín y su esposa Zulma Vallés Feliu.

[5] La información sobre la «casa del Calvario» nos la proporcionó Saúl Carrera Blanco y su esposa Teresa Fernández Coballes.

[6] La información sobre esta casa nos la proporcionó su actual dueño Juan González González.

[7] La información sobre esta casa, actualmente en venta, nos la proporcionó Juan Calviño González, un nieto de Manuel González Groba.

[8] Para conocer un poco más sobre la actividad de este líder agrarista véase Joaquín Miguel Villa Álvarez (2003), "Agricultores de los Tabagones (1921-1936). A obra dun tabagonés insigne: Generoso Lagarejos Rivas", en: AA.VV., Festa da Virxe da Saúde e San Brais, San Xoán de Tabagón: Comisión de Fiestas Virgen de la Salud y San Blas, pp. 43-54.

[9] Para profundizar un poco más sobre la familia Baquero Alonso véase Joaquín Miguel Villa Álvarez (1997), "D. Luis Baquero Alonso y familia", en: AA.VV., San Juan de Tabagón: historia, fiesta y cultura, O Rosal: Comisión de Fiestas de La Salud y San Blas, pp. 27-39.

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