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    Antonio Martínez Vicente es el depositario de uno de los mejores archivos de la historia de A Guarda que existen en nuestra localidad. Su disposición, siempre a colaborar de un modo totalmente desinteresado, nos permite traer a estas páginas esos capítulos de la Historia local que, por el tiempo transcurrido y la escasa difusión que tienen, no son bien conocidos o, cuando menos, no están al alcance de todos.

     Esperamos que esta contribución de Martínez Vicente tenga el mejor agradecimiento de todos con su lectura.

TOPONIMIA DE

LA GUARDIA

 

“EL EIRADO”

 Era este antiguamente un lugar muy mencionado en arcaicos documentos público medioevales. Hoy no se nombra para nada, pues, para ciertos servicios de carácter social le sustituyó la Plaza Consistorial.

 

            La voz eirado, procede de la también galaico–portuguesa eira – era, que se deriva de la latina aera. Significa un espacio de tierra limpia, dura, fija, algunas veces empedrada donde se trillan y secan las mieses. En la provincia vecina nuestra del Miño, en Portugal, se llama Eirado al campo o terreno anexo a una casa o vivienda.

 

            El sufijo do proveniente de ado, aglutinado al sustantivo eira, procede de la determinación del part. Lat. de pret. ato significa aquí la acción de extender dichas mieses en la eira para majarlas y secarlas.

 

            Para estos servicios y para los de carácter social que indicaremos estaba destinado este sitio en nuestra villa.

 

            El Eirado de La Guardia es el terreno, antiguamente más ancho que ahora, que se extiende frente a la puerta lateral de nuestra iglesia parroquial. Era el atrio situado a este lado del mismo templo. La capilla de la Trinidad mermó este terreno, al fundarse en el año 1556.

 

            Unos documentos antiguos relacionados con el Señorío Jurisdiccional de nuestra villa hablan en esta forma de las sesiones de justicia allí celebradas: “Eño eirado da vila da Guarda aos dezaseis días do mes de agosto do ano do Señor Jhu. Xpo. mil et quinjos et dez aos seendo ay ho ourrado alvo. ps. Juiz ordinario na dita Vª sen conto ante el dito Juiz pareceu...et  log o dito Juiz sendo asi asentado en lugar de julgar...” En otro documento se lee: “Item despois desto eno eyrado da dita Vª aos vinte et nove días do mes de mayo do año do Señor Jhu. Xpo., mill et quinientos a catorce aos sendo ay en sen conto pola igla  de Tuy antel dito Juiz parescen...”

 

            No se celebran solamente allí las audiencias judiciales para resolver litigios particulares; allí se reunían también las asambleas populares. Relacionado con estas reuniones en el Eirado poseemos otro instrumento importante del que ya hemos hecho mención y publicado un extracto en uno de los capítulos publicados e la “Voz del Tecla”, en 1920 al hablar del Señorío Jurisdiccional de La Guardia. En el capítulo IV hablábamos de una reunión celebrada en 17 de noviembre de 1409 en el atrio lateral de la antigua iglesia parroquial bajo el pórtico romano-bizantino del templo de Santa María. Dice así el documento de referencia transcrito del que se guarda en el archivo de la Catedral tudense: “sabean todos á sendo en concello et juntados por soido do a deel segundo costume o juiz e alcalca da vila da Guarda et de su alfoz e no adro de sta. María da dita vila da Guarda segundo seu costume psentes (nombra el documento muchos vecinos) por si et nome de todos los outros moradores et pobladores do dito concello...et homes boós da dita vila da Guarda... hordenaron e estableceron...”

 

            Estas reuniones y asambleas públicas pasaron a celebrarse desde fines del siglo XVI en la plaza del Ayuntamiento, previa convocatoria hecha por la campana del reloj público que en dicha época se estableció en la torre de vigilancia construida siendo Obispo de Tuy D. Diego de Torquemada (1564-82).

 

            Volviendo ahora al Eirado debemos consignar que en un documento foral del Monasterio de Oya se determina así el sitio donde aquel radicaba: “Una casa sobrada en villa de la Guarda en donde solian llamar el Eirado... como parte del naciente y del norte con la calle que baja de la Igla. de la dcha. villa pª la plaza de ella y hace frente a las casas que fueron del Abad Lucas Gonzalo y a otra del Lic. Julián Barbosa, Presbitero, del poniente con la calle que baja de la Igla. para la Ribera...”. Esta casa era propiedad de D. Domingo Antonio Bernárdez en el año 1696 en que se hizo el foro a favor del convento de Oya. Actualmente es propiedad de D. Julián López García.

 

            Por este documento queda plenamente determinado el sitio del antiguo Eirado guardés.

 

            Este atrio lateral de nuestra iglesia tenía un cobertizo de teja, que era un porche, como se le llama en arqueología. Su techumbre descansaba sobre columnas, y aún se ven hoy en la pared exterior de aquella los vestigios de los huecos en que estaban incrustadas las vigas. En nuestra villa solo se conserva un porche semejante al que hubo en este lado de la parroquial, en la capilla del poético barrio de la Guía.

 

            La costumbre de celebrar las reuniones públicas para asuntos de interés general en los pórticos de las iglesias estuvo muy extendido en la Edad Media. Los templos eran entonces, como deben ser siempre,  las casas propias del pueblo, y en los principios de la justicia cristiana se inspiraban entonces, al pie de los altares, las autoridades para guiar al pueblo y sentenciar los asuntos que se les confiaban. Siguiendo esta tradicional práctica aún hoy, en pleno siglo XX se reúnen los pueblos para resolver lo que allí es gravísima cuestión de pleitos sobre aguas y regadíos. Después de oír misa, reúnense en los atrios de los templos todos los interesados y las sentencias verbales que dan los delegados son inapelables.