ESTUARIO DEL MIÑO

            En la desembocadura del río Miño –el Ostium Minii (Puerta del Miño) de los romanos- se encuentra uno de los humedales más importantes de Galicia al que algunos califican como el “Doñana” gallego.

            En el Estuario del Miño, en la época otoño-invernal, se pueden ver cerca de medio centenar de especies diferentes de aves ligadas al medio acuático: anátidas (cercetas, ánades reales, porrones) limícolas (zarapitos, correlimos, archibebes, agujas), zancudas (garzas, garcetas, espátulas) marinas (cormoraes, distintas especies de gaviotas) y rapaces (aguilucho lagunero y águila pescadora), entre otras sin olvidar visitas esporádicas de aves que no tienen en estas latitudes su hábitat, así, en los últimos años han llegado a moritos y barnaclas, por citar sólo dos de las especies a las que nos referimos.

            Para facilitar la observación de aves, existen dos Observatorios y una “Estación Ornitológica” en

Observatorio Ornitológico que facilita la observación de aves en el Estuario

 

la que conseguir información específica e, incluso, material óptico, en préstamo.          

             En la primavera-verano, el interés natural del Estuario viene dado por la riqueza y variedad de la flora, con especies que, en la comarca del Baixo Miño, sólo se encuentran aquí por las especiales condiciones fluviales-marítimas, de la desembocadura.

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PLAYAS

            La privilegiada situación de A Guarda permite elegir entre las arenas marinas y las fluviales. Si optamos por las primeras, dos calas en el litoral nos invitan a disfrutar de las aguas yodadas con importancia terapéutica: la Arena Grande y Fedorento. También en el puerto, está la pequeña playa de O Carreiro.

            Pero si preferimos el río, las finas arenas del complejo El Molino-A Lamiña, nos ofrecen el remanso de unas aguas que discurren plácidas, vigiladas por pinares como el de Camposancos, en la parte gallega, y el Camarido, en la orilla portuguesa.

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