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(Arquivo de José Antonio Uris Guisantes)

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FELICIANO ROLÁN VICENTEPoeta del Mar”,

por Faustino Rey Romero de la Real Academia Gallega.

 

Si fuese superticioso, creería que una especie de “jettatura” se cernió sobre los poetas que en Galicia rotularon sus poemarios con nombres de sugestión marítima. Es una apreciación que la abonan los datos que paso a reseñar brevemente, y traídos a colación a propósito del malogrado poeta guardés Feliciano Rolán.

 

En 1927 aparecen dos libros cimeros, cuyos títulos evocan el mar: “De catro a catro (follas sin data dun diario de abordo)” de Manuel Antonio, y “Proel” de Luís Amado Carballo, dos grandes autores prematuramente fallecidos. El lucense José Veiga Ceide, trágicamente muerto en plena juvetud, edita en 1934 “El alba del quechamarín” bajo el seudónimo de Francisco de Fientosa.

 

Virgilio Nóvoa Gil, recluido desde años en un manicomio, publica “El sueño desanclado” en 1936. La fecha de las composiciones coinciden, a juzgar por las portadas de ambos libros con la del de Feliciano Rolán: 1932 – 1933.

 

El más exacto encasillamiento del poeta de La Guardia me parece dentro de la que el maestro Dámaso Alonso denomina “Generación poética 1920 – 1936”. No pasó inadvertido para ella, puesto que le rindió un homenaje póstumo. En la Obra Completa de Federico García Lorca puede leerse lo que el poeta del “Romancero gitano” le dedica al de “De mar a mar”.

 

[....] La angustia de Feliciano Rolán nos va llenando cada vez con más intensidad, a medida que su cuerpo se va disolviendo entre los brazos definitivos de nuestra madre la tierra. Yo he visto noticia de su muerte escrita con sangre blanca sobre las hierbas de Galicia, por donde bogarán ahora sus zapatos de poeta ahogado en niebla y apretada espuma. “De mar a mar” hemos oído una voz pura cuyas últimas sílabas son ya secreto del agua. “De mar a mar” hemos visto huir un cuerpo que llevaba un tesoro para la muerte.........

 

Dos de los más ilustres componentes de dicha generación, Gerardo Diego y Rafael Alberti, dan a la estampa sendos libros: “Manual de espumas” y “Marinero en Tierra” respectivamente, el primero en 1924, y un año después el segundo, en los que aparece título y tema marineros. Nada extraño, por otra parte, dado que ambos son del litoral.

 

La ficha bibliográfica de Feliciano Rolán Vicente se reduce a dos libros: “Huellas” y “De mar a mar”, sobre el que versará el presente trabajo.

 

Con excelente presentación tipográfica, salió de los tórculos de la imprenta de S. Aguirre de Madrid el 3 de octubre de 1934. Lo integran treinta y una composiciones sin título, y un epílogo intitulado “Canción lejana”, todo en verso suelto.

 

Como el mar de Manuel Antonio, el de Rolán es un mar inconcreto, elevado a categoría metafísica. Donde allí es el “pailebote blanco”, es aquí la goleta que hace singladuras paralelas a las del corazón por el mar versátil de la vida. A cada pieza de la nave, a cada maniobra, nombrada con absoluto dominio onomástico, y a cada estado de la mar, vincula el poeta un estado de su alma.

 

Lirismo, puro lirismo, sutilísimo lirismo, es lo que trasciende de este libro, aunque parezca que el mar incita más bien al canto épico.

 

Ilusiones, sueños, angustias, añoranzas... de un alma que ve en las diversas actitudes del mar sus propias actitudes.

 

Es unas veces exultante la interpretación:

 

“Quien eres tú,

encantadora de jardines,

que haces el mar

césped sembrado de iris,

y a mí,

búcaro joyante

de la estupenda flora”.

 

Otras veces apostrofa tétricamente a los elementos, como cuando se dirige a la

 

“Noche, horrible noche,

la suprema tiniebla del mar”.

 

No faltan tampoco los destellos de una inteligencia dada a las más altas elucubraciones filosóficas, como en este antológico pensamiento:

 

La esfera es el rompimiento perfecto del límite, porque cada radio termina en un punto, y de los infinitos, jamás dos cimentan un ápice del llano”.

 

“De mar a mar” es una exquisitez poética de la que solamente podrán gozar las sensibilidades exquisitas.

 

La imaginería es de los más avanzado; el lenguaje, de lo más selecto y propio; la emoción, de los más entrañable.

 

En síntesis, tenemos que reconocer en el libro de Rolán un maravilloso breviario lírico, un manual de orfebrería estética, un pomo de sutilísimas esencias, de cuyo encanto emocional podrán disfrutar aquellos que sean capaces de sincronizar con el latir del corazón del poeta.

 

Fdo. Faustino Rey Romero

Agosto de 1963.

 

 

D. JOSÉ MARÍA CASTROVIEJO refírese a Feliciano Rolán Vicente no Libro Programa das Festas do Monte de 1963:

               

Feliciano Rolán [poeta del Sur] y yo leíamos juntos muchas veces:

 

Si mi voz muriera en tierra,

llevadla al nivel del mar

y dejazla en la ribera

El murió, decididamente fiel, en la ribera:

Sobre el corazón un ancla

y sobre el ancla una estrella

y sobre la estrella el viento

y sobre el viento la vela!

 

 

O MAR

Resaca dentro do Porto de A GUARDA. Fotografía de D. Luís Cadilla González

 

Rolán, hombre libre que amaba la libertad, hizo suyo el estupendo verso de Baudelaire:

   

Homme libre, toujours tu chéritas la mer!”..... Y en la orilla del mar, ladrón de vidas, se fue, para la alta estrella, su vida moza, sus sueños, sus esperanzas”...

 

FONTES: Libros Programa das FESTAS DO MONTE.    

José Antonio Uris Guisantes