| HISTORIA
Los primeros pobladores de A Guarda vivieron en el Paleolítico.
Cantos tallados de cuarcita (bifaces y picos), de esta etapa de la
Prehistoria, se han hallado, aunque descontextualizados, en Camposancos y,
en general, en todo su litoral mezclados con otros cantos rodados.
Los testimonios del Neolítico vienen dados por hachas pulimentadas
como la encontrada en una pista del Monte Terroso.
De la Edad del Bronce proceden las hachas de doble talón y son
abundantes los petroglifos o grabados rupestres insculturados sobre la
superficie de rocas graníticas al aire libre: círculos, espirales, cuadrúpedos,
cazoletas, serpentiformes y otros motivos que hace cuatro mil años se
“tallaron” sobre la roca con un significado enigmático y al que
algunos investigadores les atribuyen una simbología de carácter mágico
religiosa.
De la cultura castreña, A Guarda cuenta con el poblado más
visitado y conocido de Galicia: el
Poblado
Galaico-Romano de Santa Trega, de 20 ha, descubierto en 1913 cuando se
realizaban obras de construcción de la carretera de acceso a la cumbre.
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Viviendas circulares, algunas cuadrangulares y otras
elípticas, junto con el amplio repertorio de piezas que se exhiben
en el Museo, ilustran esta etapa de transición a la
Historia, propiamente dicha.
De época histórica, cuenta A Guarda con el Castillo de Santa Cruz,
fortificación militar construida bajo el reinado de Felipe II (s. XVII) y conserva alguna casa blasonada, como la de los Somoza, frente
a la Iglesia Parroquial de Santa María.
Las incursiones normandas, el pirata Drake, y las guerras con
Portugal o la invasión francesa, dejaron huella en A Guarda.
Casa blasonada de los
Somoza, frente a la
Iglesia Parroquial de Santa María
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