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HISTORIA DE O ROSAL

Aunque desde el Paleolítico el hombre ocupó las mejores zonas de O Rosal, las referencias más antiguas de su presencia nos las proporcionan los petroglifos de la Edad del Bronce (1800 al 800 a. de C.): grabados insculturados sobre lajas graníticas, al aire libre, en la que se reproducen animales (cérvidos -véase la fotografía, izquierda-, caballos, serpientes), figuras geométricas diversas (círculos, espirales) y otros motivos (laberintos, cazoletas).

Del Neolítico, posee O Rosal varios dólmenes que, al ser expoliados en otras épocas, sólo permanecen, fuera de lugar, algunas de sus losas.

Los asentamientos castreños también son una muestra en este municipio, pero en O Rosal no hay ninguno excavado.

Como testimonio de la época visigótica se conservan, cerca de la Ermita dedicada a San Vicente, algunas tumbas excavadas en piedra (foto de la izquierda).

En el siglo XII O Rosal aparece vinculado al Monasterio Cisterciense de Santa María de Oia. Hasta 1847, en que se constituye como ayuntamiento propio, formó parte del municipio de A Guarda.

En las guerras contra Portugal (s. XVII), fueron incendiadas las barcas de la Ribera del río Miño y muchas de las casas rosaleiras, como las del Priorato-Granxa de "Santo Antón", pertenecientes al Monasterio de Oia.

 Fue también importante la participación de los vecinos de O Rosal en la Guerra de la Independencia contra la invasión napoleónica.

En el año 1847 se constituye como Ayuntamiento propio, al independizarse de A guarda.

    Por sus méritos castrenses y su lealtad a los Reyes, a O Rosal le fue concedido los títulos de Fiel y Muy Leal, y, en 1879, el de Villa, por el rey Alfonso XII.