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    Antonio Martínez Vicente es el depositario de uno de los mejores archivos de la historia de A Guarda que existen en nuestra localidad. Su disposición, siempre a colaborar de un modo totalmente desinteresado, nos permite traer a estas páginas esos capítulos de la Historia local que, por el tiempo transcurrido y la escasa difusión que tienen, no son bien conocidos o, cuando menos, no están al alcance de todos.

     Esperamos que esta contribución de Martínez Vicente tenga el mejor agradecimiento de todos con su lectura. 

 

LA PLAZA DEL RELOJ

 

            Es este lugar el centro geográfico de nuestra villa y la célula de la vida guardesa bajo todos sus aspectos.

 

            Allí se celebraron durante muchos siglos nuestros mercados bisemanales de martes y sábados. Allí acudían los pueblos de su antiguo concejo para celebrar sus públicas asambleas, fuesen éstas para elevar protestas, fuesen para hacer reclamaciones ante las autoridades superiores.

 

Casa de Lasiote en la Plaza de la Constitución (hoy Praza do Reló)

Casa de los Alonso en la actualidad. El edificio fue adquirido por el ayuntamiento para usos múltiples

            Allí hicieron sus ejercicios militares los milicianos nacionales organizados desde el año 36 del pasado siglo. Allí se reunieron muchas veces, durante siglos, los fieles de la villa y de las parroquias vecinas, para oír las voces sagradas de las santas misiones; allí, congregados al sonido de la campana de la torre del concejo, concurrían sus habitantes para enterarse de las decisiones del juez y regidores –hoy llamados alcalde y concejales- y para hacerse cargo de las levas y sorteo de mozos para el servicio militar; allí se celebraron las típicas fiestas populares guardesas que daban vida al pueblo y horas de alegre expansión a todos los vecinos del distrito.

 

            Fue siempre esta plaza el lugar característico de la vida de la vida municipal del antiguo concejo de La Guardia, foz del Miño.

 

            Llamóse primitivamente la plaza mayor, y desde mediados  del siglo XVI se conoció con el nombre de plaza del reloj, por razón del reloj público allí instalado para servicio del pueblo.

 

            Tuvo La Guardia antiguamente una torre para vigilancia del pueblo, de la cual estaban encargados y de la cual eran propietarios individuos de la familia linajuda de los Correa, pero esta fue demolida en tiempo de los reyes católicos, y hacia el año 1570 se erigió ésta, siendo obispo de Tuy D. Diego Fernández de Torquemada, Señor jurisdiccional de esta villa, como lo recuerda el blasón heráldico de este prelado, que es una torre envuelta en llamas (turris cremata-torquemada)  esculpida en alto relieve al lado derecho del escudo heráldico de la villa, que es una galera sobre ondas, en reconocimiento público de su señorío temporal.

 

La Torre del Reloj que da nombre a la Plaza

Una vista actual de la Torre del Reloj

            Esta torre edificada al lado de uno de los antiguos cubos de la vieja muralla, que circundaba el casco de la acrópolis guardesa, como amenazaba ruina, fue reedificada enteramente siendo Juez (alcalde) del concejo el noble hidalgo guar-dés D. Fernando de Castro Bullón y Figueiroa,  y Obispo de Tuy D. Fernando de Araujo y Queipo, el año de 1730, según dicen las inscripciones que copiamos. El reloj instalado en la primera torre ya fue sustituido y lo mismo su campana en esta fecha, por el que había hasta que se instaló el actual que regaló el distinguido hijo de la villa D. José Manuel Andreini y Verde. La campana actual es la misma que se colocó en 1730.

 

            La inscripción grabada en el campo de un escudo heráldico sobre la cornisa de esta torre fronteriza a la plaza  dice así:

 

ESTA TORRE CON SV

RELOX SE REEDIFI

CO ENTERAMENTE

SIENDO OBPO DE TVY

EL ILLMO SR D FERNANDO

IGNACIO DE ARANGO

Y QUEIPO AÑO DE

MDCCXXX

 

            El Escudo de frente a la puerta de la villa tiene esta inscripción:

 

HAEC  TVRRIS

RENATA FVIS

BONA PROVIDEN

TIA D FERNAN

DO DE CASTRO HVIVS

OPPIDI IVDICIS

AÑO 1730[1]

                Desde el cubo,  que aún se conserva de esta muralla, situado entre la torre y sobre la boca de la calle que baja, hasta la casa fronteriza, existía antiguamente un puente de cantería en forma de arco para cierre de la puerta. Encima de este arco existía una hornacina con una imagen de la Virgen con el Niño Jesús en los brazos, sobre una peana, en cuyas molduras estaba grabada la siguiente inscripción:

 

AVE

MARIA

PURI

SSIMA

SIN  PECO CONCEVA

 

                        Al demolerse este arco fue retirada esta peana y la imagen a la parroquial, donde se conserva en una de sus dependencias.

 

            En documentos antiguos llámase muchas veces esta plaza, plaza mayor y plaza vieja, , aunque prevaleció a aquellos el nombre plaza del reloj. Entrado ya el siglo XIX, cuando la nación española alcanzó la felicidad del sistema constitucional se dio a esta plaza el nombre de Plaza de la Constitución, consignándolo en un amplio rótulo pintado en la fachada del Ayuntamiento. Esto ocasionó repetidas protestas y algunos disturbios populares, apareciendo muchas madrugadas embadurnada dicha nueva inscripción. Y ahora,  después de un siglo, es también sustituida con el nombre de Plaza de la República en honor al actual régimen político.

 

            ¿Cómo se llamará esta plaza dentro de pocos años? Dios lo sabe, pues ël sólo conoce las futuras veleidades humanas.

 

            La casa nueva del Ayuntamiento de esta villa se construyó en el año 1837 según lo dice la siguiente inscripción grabada en un  medallón de granito en la fachada del edificio:

 

CASA MUNICIPAL

EDIFICADA A ESPENSAS

DE LOS VECINOS DE ESTA

VILLA

AÑO DE 1837

               

                En otro óvalo medallón de la misma fachada está esculpido el navío o galera blasón heráldico único de nuestra villa desde muy remotas edades.

Un día de mercado en la Plaza de la Constitución

Hoy la Praza do Reló está ocupada por los coches

 

            En esta plaza estuvo desde muy antiguo la cárcel del municipio. En un documento público del año 1505 se hace constar el privilegio que tiene la villa para constituir Juez en cada año y nombrar carcelero, tener cárcel y horca y ejercer jurisdicción civil y criminal en nombre del cabildo de Tuy y su prelado, que son señores jurisdiccionales de La Guardia. La quades o cades que se menciona estaba en los bajos de la casa vieja del Ayuntamiento, hoy juzgado. Frente allí existía un cepo formado por dos maderos unidos por un extremo con una fuerte charnela para sujetar los presos por las piernas. Nosotros recordamos haberlo visto siendo niños.

 

            Una casa muy significativa de esta plaza fue la de Ibarra, en el ángulo de la misma con la llamada hoy de Cervantes. De gran importancia comercial en los siglos XVII y XVIII, se trasladaron los últimos descendientes de esta familia a Sevilla donde hoy ocupan un puesto muy distinguido en la empresa naviera “La Vasco Andaluza” de la que son principales comanditarios los señores de Ibarra.

 

            En esta casa había nacido el religioso franciscano D. Juan Ramón Ibarra y Pastor que fue un orador notable en la ciudad de la Habana, adonde había emigrado. Hijo de D. Francisco Ramón Fernández Ibarra y de doña Ana María Pastor, dueños de esta casa, falleció hacia el año 1870 en la citada capital de la isla de Cuba.

 

JUAN DOMÍNGUEZ FONTELA