IGLESIA Y MONASTERIO DE LA TRANSFIGURACIÓN DEL SEÑOR

            En 1558 los hermanos don Álvaro, don García, doña María y doña Isabel Ozores y Sotomayor, acuerdan fundar un monasterio de monjas, sometido a la Regla de San Benito, iniciándose, ese mismo año, las obras que concluyen en 1561, poniéndose bajo la advocación de “Monasterio de la Transfiguración del Señor”.

            El Monasterio nació con carácter patrimonial, con objeto de que los miembros dela familia de los fundadores, y sus descendientes, y cuantas mujeres lo desearan, pudiesen seguir la vida religiosa, admitiéndose también a jóvenes que quisieran ser educadas sin estar obligadas a observar la Regla Benedictina.

            Hasta el año 1567 no se inauguró, oficiando el Obispo de Tui, don Diego de Torquemada, que lo bendijo así como los hábitos de ocho jóvenes que, bajo la autoridad de la abadesa Isabel Pereira, iniciaron la vida monástica.

            En 1589, por hallarse el Monasterio extramuros de la villa, las monjas se vieron obligadas a esconder todos los objetos de valor por temor a la invasión del pirata Drake, que merodeaba por las costas gallegas.

            En 1809, ante la presencia de las tropas francesas, las religiosas, vestidas de seglares, se refugian en casas particulares, siendo profanadas la Iglesia y el Monasterio.

            En 1878 el gobierno, por el Decreto de Mendizábal, se posesiona del Monasterio y las benedictinas se refugian en el convento dominico de Baiona, donde permanecieron por espacio de 13 años, regresando a A Guarda en 1881, gracias a las gestiones del obispo tudense, Juan María Valero, que logró la devolución legal del edificio y huerta a sus propietarias, no sin antes entregar al Municipio un inmueble para que se trasladasen a él las escuelas que ocupaban el Monasterio, en donde también se habilitó un hospital para los enfermos de viruela que, por falta de personal que lo atendiese, cerró pronto.

            La última etapa del Monasterio, como tal, concluyó el 2 de marzo de 1984, cuando la Orden vendió el Monasterio y las monjas se trasladaron al nuevo edificio construido en la parroquia de Trasmañó (Redondela).

            En el verano de 1990 se inaugura como hotel con la denominación de “Convento de San Benito”, mientras que la iglesia, adquirida por la parroquia de Santa María, continúa abierta al culto religioso.                                                          San Benito es abogado de las verrugas

A San Benito se le ofrecen ex-votos de cera, con las partes doloridas, para conseguir su curación

Sepulcro del principal fundador D. Álvaro Ozores y Sotomayor (1594), párroco de Leirado y, más tarde, de San Lorenzo de Salcidos (A Guarda) iglesia que edificó  a su cuenta. Mientras sus hermanos incumplieron el compromiso para el sostenimiento del Monasterio él fue fiel a la obra fundada

9  7  p 8