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SAN AMARO

Romería que se celebra en Camposancos (A Guarda)

            A San Amaro, o San Mauro, o todavía mejor como dice el pueblo, "Sanamaro" se le honra en la parroquia guardesa de Camposancos, en la ribera del río Miño, el segundo domingo de enero, aunque el día principal es el 15 del mismo mes, siendo la primera romería del año en la comarca del Baixo Miño. Hoy despareció su carácter campestre con bailes populares que se celebraban en el Terreiro, debido a la escasa participación del público. No sucede lo mismo con los actos religiosos que gozan de gran devoción y que se manifiestan, sobre todo, con la asistencia a la Misa Solemne de las doce del mediodía, con Sermón y Procesión.

            Antes y después de la Misa se celebra "a medida", un rito que mantiene viva la tradición que se pierde en el tiempo, y que ofician unas devotas del Santo, abogado contra el reuma. "A medida" se realiza con un hilo de cera, llamado "candea", con el que se toman las medidas de las diferentes partes del cuerpo: cabeza, brazos, piernas, perímetro torácico, la altura, las manos, etc cortándose luego la cantidad de hilo utilizada y quemándose en el interior de la iglesia, que es donde también se realiza esta operación, en un cepo de alcornoque, de unos 20 centímetros de alto, al que se le hizo una concavidad reforzada de metal y del que sale un hierro, a modo de "L" invertida, del que cuelga la "candea" a la que se le prende fuego para que arda, cayendo las cenizas en la concavidad del alcornoque. Finalmente el devoto ofrece una limosna a San Amaro, que antes era voluntaria, pero que ahora ronda los tres euros

            Algunos enfermos deciden que la medida se realice más de una vez sobre la parte del cuerpo que les causa mayor malestar, entonces las oficiantes de la ceremonia repiten la medida en esa parte dolorida.

            Fueron sabedoras oficiantes, entre otras, la "tía María de Abel", y María do Cambadelas que le enseñó a la actual oficiante, Nahír, los secretos de la medida así como a preparar el hilo que se utiliza para "a medida" y que, en síntesis, consiste en un hilo de "nailon", que se introdujo, previamente, en una cazuela u olla con cera fundida y luego se hiló formando el clásico novillo.

            Es tradición en Camposancos comer este día el "bolo" y la "paleta" del cerdo, ambos cocidos en el caldo. La "paleta" se reservó, tras la matanza del cerdo para este día especial, mientras que el "bolo" consiste en el estómago del cerdo relleno de huevo, pan y chorizo, que, una vez cocido, se servirá en lonchas durante la comida familiar.

            En la Sociedad "Los Amigos", se bailaba este día el "Pan de Aragón". Los participantes, parejas de hombre y mujer, formaban un círculo y en su interior se colocaba un hombre sin pareja que caminaba en torno al círculo al compás de la música lenta mientras se cantaba "A la una,/ a las dos,/ a las tres de la mañana/ se levanta el panadero/ con sus calzones de lana/ se apareja su borrico/ y se pone el albardón/ y se marcha a Zaragoza/ a vender el pan de Aragón". En este momento el hombre que ocupaba el interior del corro cogía a una de las mujeres con la que formará pareja para bailar, ya a ritmo más movido, la jota que dice: "Con el pan de Aragón/ muchachitas venid/ que le traigo barato/ y me tengo que ir..." Por supuesto que el marido o el novio de la elegida no debían poner objeciones y tenían que ceder la mujer, siendo objeto este baile de bromas y situaciones jocosas entre los amigos que "aparentemente" se llevaban mal o tenían alguna rencilla entre ellos.

            Otra tradición que ya se perdió, aunque alguna vez puede aparecer algún romántico que la emula, es la de "arrincar a cañota" o raíz de las cañas a las que se les quita las raicitas más pequeñas quedando la principal con forma de "T " invertida en la que que se enfilaban las rosquillas que se ofrecían a las mozas que se pretendían. Esta raíz a veces adoptaba formas curiosas y llamativas. Eran estos otros tiempos, eran los tiempos de las "cañotas". 

           Finalmente, dentro de esas tradiciones hoy perdidas, los mozos cantaban a las chicas: "San Amaro, maro/ ten un asubío/ para asubiarlle ás mozas/ na veira do río", así era la cantiga popular que hoy queda sólo en el recuerdo de los mayores o en alguna referencia escrita.