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    Antonio Martínez Vicente es el depositario de uno de los mejores archivos de la historia de A Guarda que existen en nuestra localidad. Su disposición, siempre a colaborar de un modo totalmente desinteresado, nos permite traer a estas páginas esos capítulos de la Historia local que, por el tiempo transcurrido y la escasa difusión que tienen, no son bien conocidos o, cuando menos, no están al alcance de todos.

     Esperamos que esta contribución de Martínez Vicente tenga el mejor agradecimiento de todos con su lectura. 

TOPONIMIA DE LA GUARDIA

“LA VÍA SACRA”

 

Era este el nombre de la calle que va desde la que baja desde la Iglesia a la marina, tras de la Plaza del Reloj, hasta el santuario de la Guía, situado sobre la villa.

 

Llamóse Vía sacra por razón de las estaciones del Vía Crucis público distribuidas en todo el trayecto de la misma. Es la devoción del Vía Crucis una práctica muy arraigada, a la que nuestro pueblo ya desde remota antigüedad viene consagrándose con inusitada frecuencia. Recibió gran incremento esta devoción con motivo de una gran misión que en nuestra villa predicó el V. P. Fray José de Carabantes, religioso capuchino e insigne misionero en América y en España, a fines del siglo XVII. Los dos siglos y medio pasados no han borrado su memoria diciéndose de él que su voz apostólica solo tuvo uno que pudiera comparársele: el Beato Padre Fray Diego de Cádiz, oriundo de Tuy. De la Misión del V. Padre Carabantes se recuerda que hacía todos los días de la Misión el ejercicio público de la Vía Sacra llevando sobre sus hombros una pesada cruz de madera, edificando a todos con su penitencia, piedad y elocuencia apostólica y para que se arraigase más en el pueblo la práctica de este Santo ejercicio inició una colecta pública para costear los gastos de unas nuevas cruces para las estaciones, ya que las antiguas estaban en gran parte arruinadas o desaparecidas.

 

            A esta restauración se refieren las dos inscripciones consignadas en una de las estaciones cerca de la capilla de la Guía. Dice una:

 

HESTAS CRUCES SE

PVSIERON A DEVOCI

ON DE ALGUNOS BECI

NOS DE ESTA BILLA

            En otra se lee:

AQUÍ PADECIO LA

MUERTE EL REI

DE LA PROPIA

VIDA

AÑO DE 1684

 

            Camino de la Guía, antes de llegar a su amplia plaza, cerca de la encrucijada se halla la Estación IX que fue restaurada también en el año 1795, según dice la siguiente inscripción grabada en el travesaño de la misma cruz:

 

JOSE FRANCO TABOAS LA

HIZO AÑO DE 1795

 

            Puesto que hablamos de esta calle queremos dejar consignada una interesante efemérides que un vecino de esta calle esculpió en un lienzo de pared interior de su casa situada precisamente frente a dicha Estación IX del Vía Crucis, inscripción que se refiere a una gran caída de aguas que hizo muchos daños en el Rosal el año de 1783.

 

            Dice así dicha efemérides:

 

EN EL AÑO DEL 83

A SVZEDIDO LA DESGR

HACIA DE UNA VENIDA DE

AGUA QUE LLEVO MUCHAS

HAZIENDAS EN EL DIA

DE LOS SANTOS INOCE

NTES

 

            Termina el Vía Crucis en la hermosa plazoleta de Nuestra Señora de la Guía, en la cual se alza la esbelta capilla de este título. Llamóse desde hace muchos siglos de la Guía como ese voto de la piedad de los caminantes que se dirigían por la antigua vía marítima a Bayona y Vigo, la cual pasaba por este lugar.

 

            Como hemos  publicado en otra ocasión en el semanario de La Guardia “La Voz del Tecla”, no podemos precisar con exactitud la fecha en que fue edificada la capilla actual, pero detalles arquitectónicos de la misma y en especial su pórtico, hacen fijar su construcción en mediados del siglo XVI. Entre nuestros papeles sobre La Guardia figura una papeleta referente a una donación testamentaria de un hijo de nuestra cristiana Marina legando la limosna de ”veinticinco diñeiros para a capela de Nosa Señora da Guía, extramuros da vila da Guarda”, frase que probaba la existencia de este pequeño templo ya antes del siglo XV. Del estado ruinoso en que se hallaba a principios del XVI tenemos testimonio en mandatos de visita pastoral en los que se encarece al párroco la necesidad de proceder a su restauración.

 

            Cuando en el siglo XVII se construyó el castillo de “Santa Cruz” se dedicó a nuestra Señora de la Guía el baluarte que está frente al hermoso y poético barrio de sobre la villa.

 

            Tierna y conmovedora es la práctica del Vía Crucis, en los días de Semana Santa en esta calle y en su capilla. No hay vecino de La Guardia que deje de acudir a esta santo ejercicio tradicional en estos días, especialmente el Jueves y Viernes Santo, aún a las altas horas de la noche. La capilla aparece entonces ornamentada con gusto exquisito y emocionante piedad, para que en ella terminen las plegarias y meditaciones conmemorativas de la pasión de Cristo.

 

    Tienen singular atractivo en este laborioso barrio las fiestas de Nuestra Señora de la Guía celebradas tradicionalmente en los días 7 y 8 de diciembre, no siendo inferiores en solemnidad las que muchos años se celebran el 7 y 8 de septiembre, por buscar días de más bonanza que en los crudos de invierno.

Domínguez fontela