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A Xunqueira - A Ribeira

Historia e datos ( 2)

Campo de aviacion da Vanosa

por Victoriano da Saladina

Na década dos anos trinta, a isla A Canosa, zona do Ariño de Salcidos, foi lugar de extraordinaria relevancia ao ser utilizado este lugar como campo de aviación, chegando a aterrar nunha ocasión hasta 23 aeroplanos, causando unha enorme expectación nas xentes e grandes expectativas de futuro para a zona. Basta recordar o escrito que envía o alcalde de A Guarda don Antolín Silva Vicente, firmado polos veciños de Salcidos ao Ministerio de Marina de Madrid en Xulio de 1.933, na que se solicita que se prohíba a corta de tonas, argumentando entre outras razóns:

Ubicación do Campo de Aviación na Illa Canosa, no Esteiro do Miño

Que en la Canosa y en la parte que corresponde al Ayuntamiento de La Guardia, está enclavado el campo de aterrizaje, que pronto tendrá carácter oficial en el cual ya han tomado tierra13 aparatos a un tiempo, procedentes de Cuatro Vientos ha sido visitado por los Directores Generales de Aeronáutica Militar y Civil, con objeto de declararlo apto para dicho servicio. Siendo uno de los puntos de la etapa en la próxima vuelta Turística y propaganda aérea por España, para la cual hizo obras el ayuntamiento por valor de algunos miles de pesetas.

Que este destino no entorpece el pastoreo del ganado y es un nuevo elemento de vida para esta villa, además de constituir una satisfacción para el vecindario, que se siente orgulloso de poder ofrecer tan conveniente Campo de Aterrizaje a la Aviación Nacional. Aquí cabería ir máis o fondo, xa que non é comprensible como a totalidade dos veciños da parroquia de Salcidos puideran firmar o escrito da Alcaldía para que se suprima o aproveitamento das tonas, a favor dun campo de aterrizaxe, entendendo que esta utilidade en nada lles iba a benificiar aos paisanos labregos da parroquia, cando daquela o medio de subsistencia era a precaria agricultura existente.

¿E que para os veciños, era: “unha satisfación e orgullo ofrecer o Ariño para un campo de aterrizaxe,”prescindindo dun aproveitamento tan valioso como as tonas? Na miña opinión: ou as autoridades da Vila convenceron aos paisanos facendolles ver que aquela novedade traería progreso á zona, ou tamén que coa prohibición non se compartirian as tonas con os do Rosal, (xa que daquela estaban fortemente enfrentadas as partes, tanto a nivel veciñal como administrativo)

NEMESIO ALVAREZ O DESCUBRIDOR

Nemesio Álvarez Sánchez, fillo de D Manuel Álvarez  — que fora Alcalde de A Guarda en dúas ocasións— capitán aviador en Madrid, no ano de 1930 decide vir ás Festas do Monte en aeroplano, polo que comproba antes que o Ariño é un excelente lugar para tomar terra. O día do romaría das Festas do Monte de Santa Tecla dese ano, aterrizaría o primeiro aeroplano da historia na isla Canosa, pilotado polo Guardés: Nemesio Alvarez Sánchez, descubrindo así as cualidades da isla Canosa como futuro campo de aviación. Nemesio Álvarez, o Deputado  Provincial D Joaquín Alonso e as Autoridades Locales expoñen as cualidades deste terreno as Autoridades Aeronáuticas do Estado como apropiado para ese fin, convertíndose así no primer Aeródromo militar de Galicia.

Desde 1930 hasta 1936 tería unha destacada actividá aeronáutica.

O semanario guardés, Nuevo Heraldo de Juan Noia, deixounos, uns valiosos testimonios escritos sobre aqueles extraordinarios acontecementos, en donde xa no seu primeiro numero, de 30 de junio de 1934, destaca a figura de Nemesio Álvarez como descubridor e impulsor da isla  Canosa como campo de aterrizaxe: NUEVO HERALDO – N.º 1 – ANO 1 – 30 DE XUNIO DE 1934 Es probable, según noticias recibidas de Madrid, que venga a la Canosa, desde Getafe, a mediados del mes próximo, una escuadra compuesta de cincuenta o más aparatos, los cuales, en tal caso, permanecerán sobre quince días en la isla que parece haberse formado, no solo para embellecer al Miño en las cercanías de su desembocadura, sino para enlazar el Atlántico al Mediterráneo con una línea aérea.

Si las noticias se confirman –y ojala que así ocurra-, muchos y grandes serán los beneficios que reciba nuestro pueblo, el cual, aparte de los agasajos que el Ayuntamiento y las sociedades recreativas les rindan a nuestros aviadores, sabrá saludar a las milicias del aire con el entusiasmo que vibra en el alma guardesa cuando tiene que mostrar su hidalguía en un desbordamiento de cordialidad.

NEMESIO EL DESCUBRIDOR

En esta página de NUEVO HERALDO dedica a La Canosa y a dar a conocer nuestro aeródromo, no pueden dejar de figurar, en lugar preferente, unas líneas que nos hablen del que fue su descubridor y es su más entusiasta propagandista: el capitán aviador don Nemesio Álvarez Sánchez. Es este prestigioso hijo de La Guardia acreedor, por este solo hecho, de la gratitud de sus paisanos.

A él, principalmente, se debe que nuestro campo no sólo exista, sino que sea visitado y conocido hoy en todos los medios aeronáuticos de España.

El lo descubrió. Cuando el simpático rapaz que todos conocimos, lleno de inquietudes y de graciosas y ocurrentes “pendejás” –bien haya la rama que al tronco sale-, llegó a ser todo un señor piloto militar y un buen navegante del aire, pensó que, gracias a su avión, la distancia entre Madrid y La Guardia era un paseo poco más largo que el que diariamente hacía entre la Alameda y Fedorento y, con la rapidez y dinamismo que siempre le caracterizaron, se dijo: “Tengo que venir a La Guardia en aeroplano”. Pero ¿Dónde tomar tierra? Alguien entonces le indicó “En la Canosa, quizás”. Fuimos a verla, y apenas puso el pie en la isla nuestro buen Neme, rompió en exclamaciones de este calibre: ¡Bestial! ¡Aquí! ¡Allí!. En cualquier sitio tomo yo tierra con una avioneta o con el Dornier gigante. Dicho y hecho. De regreso a Madrid recibimos de él una carta: “Pinta con cal en un trozo de campo cuatro ángulos y hecha a las vacas fuera de esa zona”. El día de la fiesta del Monte se acuerda sin duda de lo bien que estaría allá arriba y solicita permiso para venir en vuelo a La Guardia. Los naturales reparos respecto a la seguridad que ofreciera el aterrizaje en sitio hasta entonces desconocido para tal finalidad, fueron prontamente vencidos por la seguridad que sus opiniones inspiraban. Y conseguido de los jefes la oportuna autorización, surge la dificultad de disponer aquel día precisamente del casi indispensable mecánico que le acompañase a un lugar cuyos elementos de auxilio, caso de una posible avería, se consideraban nulos. “No importa. Me voy solo”. Y como Lindberg, como los buenos, se levantó en Madrid por la mañana y a la una de la tarde, cuando mayor era la animación en lo alto del Tecla, una mano amiga saludaba desde un Havilland a sus paisanos en fiesta. “¡Es Nemesio! ¡Nemesio!”, gritaban todos. No exagero nada si os digo que varios hombres maduros –no hablemos de la emoción en las mujeres y los niños- lloraban de entusiasmo y de cariño al ver como el rapaz travieso que habían conocido pasaba una y otra vez con alarde de maestría entre el Facho y San Francisco, zumbando los 300 H.P. de su motor Hispano. Abajo, en La Canosa, solos su padre y un amigo, esperaban confiados la llegada de Nemesio. Los demás, que de antes no conocían su propósito, habían preferido, un poco escépticos o un mucho hambrientos, no perder las empanadas rociadas con blanco del Rosal o de las Eiras. ¡Qué alegría al abrazarle! ¡Qué de achuchones le dieron al llegar arriba! ¡Qué trompa te hacen coger, por poco, a fuerza de tanto obsequio líquido!

Mas no se enfrió, pasada la emoción de esta primera hazaña, el entusiasmo del aviador guardés por las cosas de su pueblo. Goza el capitán Álvarez de justo y ganado prestigio entre sus compañeros y de merecida reputación entre sus superiores.

Es siempre oído con interés entre todos ellos. Y su informe oficial sobre el campo de aterrizaje de La Canosa fue estudiado y aprobado, y vio al fin coronados por el éxito sus trabajos para que La Guardia figurase en los mapas de aviación como punto accesible para los pájaros de acero. Gracias a sus gestiones fue prontamente declarado aeródromo militar la isla de La Canosa.

El la dio también a conocer. Constante pregonero de las excelencias del terreno que descubriera, sus compañeros fueron, primero poco a poco, y después en mayor número, desfilando por nuestro aeropuerto y convirtiéndose cada uno de ellos en un nuevo propagandista de sus bondades, de las bellezas de este pueblo y de la amabilidad con que siempre les acogieron sus habitantes. No es extraño que cuando en Madrid se proyecta un “raid” a La Guardia, los voluntarios para el viaje sean en número muy superior al de aparatos disponibles.

Nuestro pueblo debe a Nemesio gratitud eterna. El le abrió a los caminos del aire y su nombre voló gracias a él en las nuevas alas de la fama. NUEVO HERALDO se complace en su primer número en dedicarle este homenaje merecido de gratitud y de cariño. Aquel que a los 17 años, ingresó en la Academia de Artillería con el número 2, en una promoción de 200, es hoy un piloto de garantía acreditada, a quien todos admiramos y que a su popularidad y simpatía, que le hacen ser querido sin excepción por todos sus paisanos, une hoy el mérito de haber laborado eficazmente por el pueblo que se honra en haberle visto nacer.

Este guardés, don Nemesio Álvarez, chegaría a ser General da base aérea de Torrejón de Ardoz e Presidente da compañía IBERIA.

Na mesma data do 30 de Xunio de 1934, un colaborador de Nuevo Heraldo que firma como El Piloto X, escribe un amplio traballo, elogiando as cualidades do campo de aviación da Canosa, chegando a defínilo como:

LA GUARDIA, AEROPUERTO DE GALICIA

Hoy por hoy, y quizás por mucho tiempo, La Guardia es y será el único aeropuerto posible en Galicia. Después podrá, acaso, ser no sólo el mejor campo de aterrizaje de España, condición que ya reúne, sino tal vez la base aérea de más importancia de todo el Norte del país. Sólo depende ello del impulso que en día no lejano han de tomar las comunicaciones aéreas -la comunicación de un mañana muy próximo-, de la atención que las autoridades aeronáuticas le presten y, en gran parte, del entusiasmo que los hijos de un pueblo, por tantos conceptos favorecido por la Naturaleza, pongan en conservar el Campo de Aviación, en defenderlo de posibles ataques del río y de los hombres y darlo a conocer.

Sus condiciones naturales son magníficas. Ha sido reconocida la Canosa, por nuestros mejores pilotos militares y civiles, como el terreno más apto y de mejor suelo de España. Su situación nos sugiere algunas consideraciones acerca de sus posibilidades. Limpio en general de las nieblas que tan frecuentes son en nuestro país, accesible en todas las direcciones y con cualquier viento, quien sabe si le estará reservado en el porvenir el desempeñar un importante papel en el orden aeronáutico.

Permítasenos, pues, basados sobre datos y hechos ciertos, dejar volar nuestra imaginación y soñar en lo que pudiera llegar a ser La Guardia como estación de las rutas aéreas.

Veciños da zona observando os aeroplanos na Canosa

De pocos es conocida la dificultad de encontrar dentro de una región como Galicia, de suelo sumamente montañoso y accidentado, campos de aterrizaje que unan a la extensión necesaria un suelo naturalmente nivelado y un acceso fácil y despejado. La enorme división de la propiedad en nuestra región contribuye a hacer económicamente más difícil el problema. Porque es claro que, adquiriendo y aún agrupando algunas fíncas grandes, puede construirse un campo de aterrizaje.

Pero dichas fincas y su adquisición no sólo significarían un coste inicial elevado, sino que serían imprescindibles obras de allanamiento y saneamiento que harían la empresa antieconómica. Habría que hacer un aeródromo. En la Canosa lo tenemos hecho, y sin costo alguno para el Estado. El aprovechamiento de los pastos, a que hoy se dedica, es perfectamente compatible con las necesidades del tráfico.

En Tablada, aeropuerto a la vez civil y militar, en donde, además de existir una base de guerra, tocan directamente las líneas de Madrid a Sevilla y semanalmente las de Sevilla a Canarias y las extranjeras de Centro Europa a América del Sur, tenemos un ejemplo bien claro de esta afirmación.

Menos personas aún saben que hasta tres comisiones han visitado nuestra región en busca de campos donde cómodamente puedan posarse los aparatos más pesados que el aire. Todas ellas han tenido que desechar los puntos que, con un entusiasmo comprensible, pero con una ignorancia muy grande de las dimensiones y condiciones de suelo que debe reunir un aeródromo, le señalaban los vecinos de los pueblos en que radicaban esos campos y los que las poblaciones interesadas en acercar a su respectiva patria chica el aeropuerto ansiado de Galicia.

Y hace solamente tres años, casi nadie -sin excluir a una mayoría de vecinos nuestros- sabía que en el Ariño podían aterrizar los grandes aviones. Aún es corriente que nos pregunte por ahí afuera si en La Guardia hay buen campo de aviación. Debemos dejar la respuesta a quien de fijo contestará -alguna vez lo hemos oído- lo siguiente:

“Según reconocen las más altas autoridades aerotécnicas, tenemos aquí el mejor campo del orbe terráqueo. En él han visto reunidos a treinta y tantos aparatos, y como apenas se notaba su presencia, han dispuesto que muy pronto vengan 70 aparatos más. ¡Así!”

A una hora de Vigo, sería un punto cercano a América; tómase, al desembarcar, el avión de línea para Madrid, Sevilla o Barcelona, y para que en él se apeasen los viajeros que en Vigo han de tomar el trasatlántico que les conducirá a la Habana o a los Estados Unidos. No debemos olvidar que si una avioneta y hasta un aeroplano corriente aterrizan en una playa o en un campo gallego, los grandes trimotores de pasajeros no tienen en las cuatro provincias más campo de dimensiones adecuadas para una toma de tierra en condiciones de seguridad absoluta que uno: La Canosa.

La línea Madrid-Galicia, cuya ruta ofrece algunas dificultades en razón del terreno sumamente abrupto que encuentra en su etapa final, se facilita enormemente estableciendo su terminación el Suroeste de nuestra provincia. La recta desde Madrid a La Guardia, que pasa exactamente por las poblaciones de Ávila y Salamanca, mide unos 460 kilómetros. Hasta la frontera portuguesa, la región castellana es de condiciones y suelo excelente para una forzosa toma de tierra. Salvada después la hoz del Duero -se pasa por la vertical de la confluencia de este río con el Tormes-, tenemos muy pronto los amplios valles y hasta dos aeródromos portugueses accesibles en un planeo normal dada la altura de vuelo que suelen llevar las aeronaves. Y haciendo una pequeña desviación hacia el Sur, con rumbo a Oporto y de allí por toda la costa a La Guardia, los valles son más amplios, la ruta rodea los macizos montañosos y la condición para estas líneas de disponer cada 50 kilómetros de aeródromos de socorro puede fácilmente ser cumplida.

Estudios que hace años se hicieron para una línea Madrid-Vigo la proyectaban por este trazado, y una escala en la capital del Norte de Portugal aumentaría el contingente de viajeros, compensando en los primeros meses de explotación en que se prevé este contingente como más reducido, el pequeño retraso que originaría. Tal como sucede hoy en varias importantes líneas, los aparatos no necesitarían más de 20 minutos para tomar y dejar el pasaje y correo portugués. ¿Dificultades de orden internacional? Pocas y no invencibles. Cada día los pueblos dan más facilidades para que el aire sea libre, y una línea comercial  como la proyectada es instrumento de paz que sólo ventajas trae para las naciones sobre cuyo suelo pasa.

Foto de 1933. Dúas bellas señoritas facéndose a foto nun dos aeroplanos da Canosa

Y si, siguiendo nuestro cálculo de posibilidades, pensamos en la rutas aéreas trasatlánticas, ¿qué punto más indicado para su partida y llegada que La Guardia, situada casi sobre el mar, en casi el mismo paralelo de Nueva York y con condiciones magníficas, no sólo para aparatos terrestres, sino para base de hidros? ¿Qué campo de España -excepción hecha de Tablada, el aeródromo de las rutas de América del Sur- tiene semejantes condiciones para el despegue de los aparatos de gran raid? Hemos hablado de hidros. Por su situación y condición de casi isla, a escaso nivel sobre el de las aguas, las rampas de acceso de éstos serían facilísimas, al abrigo de cualquiera de los vientos podrían estos acuatizar. Y digamos unas palabras sobre otro medio de transporte aéreo que lucha con el más pesado que el aire, por la supremacía del mismo: los zepelines. No tendrían en este clima, ni aún en pleno rigor del verano, el problema de tener que esperar para su descenso a que las horas del atardecer refresquen el ambiente, como ha sucedido en la capital de Andalucía. Y ¿saben que en los cuatro viajes que el “Graff Zepplin” ha hecho por el Atlántico Norte (en otros ha seguido la ruta del Mediterráneo), tanto en los de ida como en la vuelta, ha elegido precisamente la desembocadura del Miño como punto de recalada al regreso y de internada en el mar a la ida hacia América? No parece, sino que el Tecla, que tan importante papel jugó en el derrotero náutico, está llamado también a ser punto de recalada del derrotero del aire en los viajes transoceánicos.

A los lectores, y especialmente a los lectores guardeses, dejamos el meditar en lo que ese día podría llegar a ser su pueblo, cuál la importancia que adquiriría y cuáles los beneficios que se le reportarían. Vive hoy La Guardia principalmente del turismo. El Tecla es el imán que atrae la masa excursionista de todo el mundo y de todas las -nacionalidades.

¡Pensar que los madrileños, conocedores de la existencia de un buen campo en sus inmediaciones, pueden mañana venir a pasar el final de semana a nuestro monte para regresar el lunes a sus ocupaciones!

¡Cuántos de ellos cubren hoy muchos kilómetros de carretera con más horas de incómodo y polvoriento viaje, sólo por respirar en el día de descanso un aire más puro y más fresco! Pues bien; tres horas escasas de un cómodo viaje les permitirá reposarse en el más bello de los parajes -nuestro Santa Tecla- y bañarse, refrescando sus cuerpos asados por el calor de la meseta, en el más yodado de los mares.

Y para que se vea que nuestros sueños son más próximas realidades de lo que parecer pudiera, ahí va un dato que dice mucho respecto a la importancia que ya tiene nuestro campo: Cuando en diciembre de 1933 se anunció una huelga general ferroviaria -que después no se planteó- llegaron a La Guardia 5.000 litros de gasolina y buena provisión de aceite de aviación. ¿Para qué? Interesaba al Gobierno no perder las comunicaciones con Galicia, y ante el anunciado movimiento tomó sus medidas, preparando una expedición diaria de correo por vía aérea. No había más que un punto posible para escalar los trimotores de la LAPE o militares: La Canosa. Y he aquí, con esta medida, el reconocimiento oficial de nuestra afirmación: LA GUARDIA, AEROPUERTO DE GALICIA.

NUEVO HERALDO – ANO 1 – N.º 3 – 14 DE XULIO DE 1934

“ESCUADRILLAS DE AVIACIÓN”

Nos hemos enterado, por carta del popular aviador guardés don Nemesio Álvarez dirigida a su padre, que no será difícil que, entre el 15 y el 20, salgan de Getafe varias escuadrillas, sumando un total de unos setenta aparatos. Al parecer proyectan estar quince días en ésta. Efectuarán vuelos de reconocimiento por la campiña gallega. Vendrán provistos de sus tiendas de campaña y de todos los artefactos necesarios para una estancia de tantos días.

NUEVO HERALDO – ANO 1 – N.º 7 – 11 DE AGOSTO DE 1934

ÚLTIMA HORA LLEGADA DE 24 AREOPLANOS

Mañana, entre diez y once, llegará a la Canosa la escuadrilla de Getafe compuesta de 24 aparatos, a cuyo frente viene el teniente coronel Camacho, que ya estuvo entre nosotros el año pasado.

Para hoy está anunciada la llegada de varios camiones con personal auxiliar y utensilios de campaña.

La salida de León será a las 7 de la mañana, previos informes meteorológicos que serán dados desde esta villa.

Según Fuxidos de J. Noia, no mes de Agosto de 1934, chegan á Guardia un grupo de avionetas, pilotadas por aviadores militares que estaban dando a volta a España. A Corporación municipal obséquiaos con unha comida nas cumbres do Trega. En representación da mesma comparecen o alcalde don Antolín Silva, don Manuel Álvarez e don Juan Noia. O terminar o xantar presentase o ministro da Guerra Diego Hidalgo acompañado dos generales Masquelet e López Ochoa. Nesta conversa o ministro encarga a Manuel Álvarez que visite no seu nome ao exilado Presidente da República portuguesa don Bernardino Machado e que lle traslade: “ que de corazón y espíritu está a su lado. Que lamenta no poder pasar personalmente a saludarlo, porque el gobierno lusitano está insistiendo en que se aleje de la frontera y no vería con agrado mi visita”. Posteriormente Manuel Álvarez cumpliria o encargo do ministro Diego Hidalgo.

Paisanos acercándose a un aeroplano no momento da aterrizaxe.

NUEVO HERALDO – ANO 1 – N.º 8 – 18 DE AGOSTO DE 1934

LA LLEGADA DE LA ESCUADRILLA DE AREOPLANOS

Desde las primeras horas de la mañana del domingo empezó a ir a la Canosa un enorme gentío con ánimo de presenciar el arribo de los aviones, anunciado para las once y media.

Puntualmente empezaron a divisarse los primeros aparatos, y media hora más tarde ya se hallaban alineados en el campo los 23 aparatos que se esperaban. Uno de ellos sufrió un pequeño percance a causa de una desviación, pero de tan poca importancia que cuando aterrizó el último, ya aquel estaba alineado con los demás.

Los aviadores fueron saludados acto seguido por todas las autoridades locales y representaciones de las sociedades recreativas y otras entidades.

El Club Náutico fue atracado a la isla, y a última  hora, en vista del retraso de las lanchas gasolineras, sirvió para trasladar a tierra a los aviadores, autoridades y parte del público.

Por la noche fueron obsequiados por el Casino con un baile que resultó animadísimo; el lunes, por la mañana, nuestro Ayuntamiento les obsequió con un vino de honor; por la tarde concurrieron a la fiesta de Arena Grande, y por la noche fueron a Vigo, en cuya ciudad se les obsequió con un baile en el Casino.

También el Club Náutico organizó una gira a la isla de los Amores. Asimismo, gran número de aviadores concurrieron a las fiestas de San Cayetano y San Roque, haciendo derroche de animación y alegría.

El jueves por la mañana llegaron dos aeroplanos más, y a las cuatro de la tarde del mismo día se elevaron doce que salieron con dirección a León. Ayer salieron tres para Sarria, y los restantes saldrán, posiblemente mañana domingo.

Os aeroplanos alineados no Campo de Aviación da Canosa. 1934

UN GRAN BAILE EN EL CASINO EN HONOR DE LOS AVIADORES

Fueron obsequiados en el Casino con un baile y con un vino de honor, estando presentes el Alcalde de La Guardia, D. Antolín Silva, el concejal D. Manuel Álvarez Vicente; el Juez Municipal, D. José Benito Sobrino; el Presidente del Casino, D. Luís Martínez; el Secretario, D. Valentín Trigo; el Vice Tesorero, D. José Lomba, y los Vocales señores Victoriano Sáez y Brasilino Álvarez; el Jefe de la escuadra, teniente coronel Camacho; el Jefe del grupo que nos visitó, comandante Puente; el comandante de aviación, D. Rafael Llorente; los capitanes, también aviadores, Srs. Luis Llorente y Nemesio Álvarez, y el capitán de Artillería D. Benito Álvarez, y toda la oficialidad de pilotos.

VISITA DO PRESIDENTE ALEJANDRO LERROUX

Baile no Casino en honor aos aviadores, o 12 de agosto de 1934.

Ao pouco tempo de tomar posesión do seu cargo de Presidente da  República, don Alejandro Lerroux, en Abril de 1935 desprazase á Guarda acompañado de altas personalidades, aterrizando no campo da Canosa. Desta destacada visita, Nuevo Heraldo faise eco que en resumen: “Como se había anunciado, el sábado, a las once de la mañana, llegó a la Canosa el jefe del Gobierno, Alejandro Lerroux. Acompañábanle los señores Iglesias (Don Emiliano), Tuñón de Lara, el Gobernador Civil de Madrid, el comandante de aviación Ramón Franco y otros señores que sentimos no recordar.

Al bajar del bimotor el señor Lerroux fue saludado por las autoridades locales y provinciales, que le dieron la bienbenida.

Seguidamente embarcó en el cañonero Fradera para desembarcar en el muelle de la Pasaje, en donde les esperaban comisiones radicales de todo los pueblos de la provincia.

“En el monte Santa Tecla asistió a un banquete ofrecido por el Comité Provincial del partido que preside.

“El diputado Ramón Salgado pidió al señor Lerroux la construcción del puente a la isla Canosa. El señor Lerroux hizo promesa de llevar a la realidad lo que con tanto interés se le pedía.

Aproveitando esta visita, Juan Noia director de Nuevo Heraldo pide ao presidente do Consejo de Ministros que interceda ante as autoridades portuguesas para que as familias do pintor Silva, Francisco Leza Francisco Cámara... deportados a Portugal, foran reintegrados aos seus fogares na Guarda. Juan Noia, exponlle ao presidente don Alejandro Lerroux: “ El Nuevo Heraldo ha sostenido, con noble impulso, una campaña de reparación moral nacida de un hecho que estamos firmemente convencidos entraña una enorme injusticia.

Unos humildes y honrados vecinos nuestros, que residen entre nosotros hace más de treinta años, portugueses de nacimiento, guardeses por adopción, sufren las consecuencias de una medida arbitraria que encierra un incalificable atropello de los derechos inalienables de ciudadanía.

“Por el imperio de la ley, por el buen nombre de la justicia y del régimen republicano, los hombres de Nuevo Heraldo, cuyo amor a la República es innegable, suplica a usted ponga término al estado de violencia en que han sido colocados estos ciudadanos, que deben ser restituidos a sus lugares, en los cuales reina el infortunio. Esto es lo que con todo respeto pide Nuevo Heraldo al presidente del consejo de ministros a su paso por La Guardia.

Coméntanme, que as xentes do lugar iban a Xunqueira a mirar os aeroplanos, e que nunha ocasión un grupo de rapaces entrou a isla coa maré devalada, e que cando quixeron salir xa estaba o río en maré chea, quedando dentro hasta que baixou de novo a maré, e como era habitual naquela, o chegar a casa caeulles unha boa tunda. Algunha xente maior cando fala daqueles acontecementos, refírense ós Zepelíns.

Costal e outros veciños observando un aeroplano.

Tamén ese lugar sería escenario dunhas singulares peripecias cando o 16 de xulio de 1936, dous días antes da sublevación do Dezaoito de Xulio do 36, aterriza unha avioneta na Canosa. Cando as autoridades municipais, acompañadas polo delegado marítimo don Luís Martinez se personan no lugar para interesarse pola presencia e motivo do aparato, atopan sólo ao piloto, que era catalán, explicándolles: que trouxera a dous pasaxeiros, e que non sabia quen eran nin a donde se dirixiron. Se supuxo que seria para trasladar ao Xeneral Sanjurgo a Portugal.

Ante as sospeitas creadas, as autoridades municipais, ordenan desmontarlle a magneto ao motor do aparato, para que non puidera marchar, e depositar ésta nas oficinas do concello da Guarda.

No levantamento do 18 de xulio, A Guarda seria unha das últimas localidades en ser tomadas polos golpitas, o día 26 de xulio. Como Vigo xa caíra nos primeiros días, o Comité de Defensa da República ordena colocarlle a magneto ao aeroplano e que o piloto acompañado por un membro da Federación Obrera voasen sobre Vigo, botando gran cantidade de octavillas,— que foran editadas en Tui na imprenta que tiña Guillermo Vicente de Pintán—. O contido da octavilla era un “farol”, na que se lle pedía aos sublevados a súa rendición, senón seria bombardeada a ciudá de Vigo, causando estas unha gran alarma na población viguesa. De volta a avioneta a Canosa vólveselle a retirar a magneto que volve a ser depositada no concello.

Ao día siguiente, 26 de xulio pola mañán amerizan dous hidroavións da base naval de Marín nas orillas da Canosa; unha das tripulacións diríxese hacia avioneta e a outra sale hacia a Pasaxe. As autoridades municipais danlles a orden a policía da Pasaxe e os do posto de Marina que deteñan a tripulación do hidro que se achega a Pasaxe, si son enviados polos golpistas, e non son afectos a República.

Tal e como estaban as cousas, as forzas da Pasaxe – en contra das órdenes recibidas—acordan con os militares do hidro facer un amago de escaramuza, tirando unhos tiros o aire, cando estes iban no bote de volta a illa Canosa.

A avioneta da Canosa estaba custodiada por Rafael Barbosa e Gerardo Lampanas, que ao ver acercarse aos militares con as armas na man ,fuxiron polo Turrueiro arriba, salindo polo paso do Cotro e escondéndose en Pías. Os do hidro ao ver que a avioneta lle faltaba a magneto e non podían pór en marcha o motor, para levala, destrúena, prendéndolle fogo.

Cando os hidros marchaban, deixaron caír unhas bombas sobre a Paxase, no lugar de Furriqueira, ao lado da casa donde vivian os Castro e Joaquina, nai da Socorro. Conta Socorro, que a súa nai, tía Joaquina, pra proteger aos fillos das bombas, lévounos para unha leira de millo e escondéronse coas ramas dun meloneiro, dí que unha das bombas estopoulles cerca de donde estaban facendo un gran pozo no chan. Nestas suben ao alto do Trega en coche Juan Noia, un carabineiro e un guardia de asalto, para tirotear a os hidros dende o pico de San Francisco; cando chegan arriba xa os hidros saian pola boca da Barra mar adentro.

A última vez que se utilizou o Ariño de Salcidos como campo de aterrizaxe foi polos anos cincuenta, na que viñeran Pepe e Raimundo das Cachadas en dúas avionetas, acompañados dos seus monitores, cando estaban sacando o titulo de pilotos. Recordo que aquel acontecemento creou unha gran expectación, xa que moitos de nós, nunca víramos voar de verdá niñún aparello polo aire, a non ser nalgunha película no cine de Pías.

1956. Ignacita e Felicita das Cachadas e o canciño Rú, na avioneta que viñera pilotada por Raimundo, en canto os aviadores foran a comer ao Tecla. O fondo pode verse o rio Miño e Portugal. (Foto familia Lomba).

Tamén recordo, polos anos cincuenta, a ver no campo de aterrizaxe no Ariño, un gran circulo de cemento de unhos vinte metros de diámetro con unhas letras tamén de cemento, onde puña: LA GUARDIA. Pasado o tempo este circulo identificativo, quedou enterrado polo emerxer do terreno. (Non estaría demais, localizar e descubrir este símbolo para recordo da gran relevancia que tivo ese lugar).

 

Vitoriano de Saladina

Vran do 2007

 

 

Agradecer a Antonio Martinez Vicente (Toñito de Mariano) a súa valiosa e desinteresada aportación de datos e fotos para este traballo, extraídos do semanario Nuevo Heraldo da súa biblioteca particular.

Nota do Autor: Neste escrito omítense aquelas palabras do galego normativizado, que polo seu carácter enrevesado, dificultarian a sua lectura, usando os localismos desta zoa.