A Xunqueira - A Ribeira
Historia e datos ( 2)
Campo de aviacion da Vanosa
por Victoriano da
Saladina
Na década dos anos
trinta, a isla A Canosa, zona do Ariño de Salcidos, foi lugar de
extraordinaria relevancia ao ser utilizado este lugar como campo de
aviación, chegando a aterrar nunha ocasión hasta 23 aeroplanos, causando
unha enorme expectación nas xentes e grandes expectativas de futuro para
a zona. Basta recordar o escrito que envía o alcalde de A Guarda don
Antolín Silva Vicente, firmado polos veciños de Salcidos ao Ministerio
de Marina de Madrid en Xulio de 1.933, na que se solicita que se prohíba
a corta de tonas, argumentando entre outras razóns:

Ubicación do Campo de Aviación na Illa Canosa, no Esteiro do Miño
“Que en la Canosa
y en la parte que corresponde al Ayuntamiento de La Guardia, está
enclavado el campo de aterrizaje, que pronto tendrá carácter oficial en
el cual ya han tomado tierra13 aparatos a un tiempo, procedentes de
Cuatro Vientos ha sido visitado por los Directores Generales de
Aeronáutica Militar y Civil, con objeto de declararlo apto para dicho
servicio. Siendo uno de los puntos de la etapa en la próxima vuelta
Turística y propaganda aérea por España, para la cual hizo obras el
ayuntamiento por valor de algunos miles de pesetas.
Que este destino
no entorpece el pastoreo del ganado y es un nuevo elemento de vida para
esta villa, además de constituir una satisfacción para el vecindario,
que se siente orgulloso de poder ofrecer tan conveniente Campo de
Aterrizaje a la Aviación Nacional.
Aquí cabería ir máis o fondo, xa que non
é comprensible como a totalidade dos veciños da parroquia de Salcidos
puideran firmar o escrito da Alcaldía para que se suprima o
aproveitamento das tonas, a favor dun campo de aterrizaxe, entendendo
que esta utilidade en nada lles iba a benificiar aos paisanos labregos
da parroquia, cando daquela o medio de subsistencia era a precaria
agricultura existente.
¿E que para os
veciños, era: “unha satisfación e orgullo ofrecer o Ariño para un campo
de aterrizaxe,”prescindindo dun aproveitamento tan valioso como as
tonas? Na miña opinión: ou as autoridades da Vila convenceron aos
paisanos facendolles ver que aquela novedade traería progreso á zona, ou
tamén que coa prohibición non se compartirian as tonas con os do Rosal,
(xa que daquela estaban fortemente enfrentadas as partes, tanto a nivel
veciñal como administrativo)
NEMESIO ALVAREZ O DESCUBRIDOR
Nemesio
Álvarez Sánchez, fillo de D Manuel Álvarez — que fora Alcalde de A
Guarda en dúas ocasións— capitán aviador en Madrid, no ano de 1930
decide vir ás Festas do Monte en aeroplano, polo que comproba antes que
o Ariño é un excelente lugar para tomar terra. O día do romaría das
Festas do Monte de Santa Tecla dese ano, aterrizaría o primeiro
aeroplano da historia na isla Canosa, pilotado polo Guardés: Nemesio
Alvarez Sánchez, descubrindo así as cualidades da isla Canosa como
futuro campo de aviación. Nemesio Álvarez, o Deputado Provincial D
Joaquín Alonso e as Autoridades Locales expoñen as cualidades deste
terreno as Autoridades Aeronáuticas do Estado como apropiado para ese
fin, convertíndose así no primer Aeródromo militar de Galicia.
Desde 1930 hasta 1936
tería unha destacada actividá aeronáutica.
O semanario guardés,
Nuevo Heraldo de Juan Noia, deixounos, uns valiosos testimonios escritos
sobre aqueles extraordinarios acontecementos, en donde xa no seu
primeiro numero, de 30 de junio de 1934, destaca a figura de Nemesio
Álvarez como descubridor e impulsor da isla Canosa como campo de
aterrizaxe: NUEVO HERALDO – N.º 1 – ANO 1 – 30 DE XUNIO DE 1934 Es
probable, según noticias recibidas de Madrid, que venga a la Canosa,
desde Getafe, a mediados del mes próximo, una escuadra compuesta de
cincuenta o más aparatos, los cuales, en tal caso, permanecerán sobre
quince días en la isla que parece haberse formado, no solo para
embellecer al Miño en las cercanías de su desembocadura, sino para
enlazar el Atlántico al Mediterráneo con una línea aérea.
Si las noticias se
confirman –y ojala que así ocurra-, muchos y grandes serán los
beneficios que reciba nuestro pueblo, el cual, aparte de los agasajos
que el Ayuntamiento y las sociedades recreativas les rindan a nuestros
aviadores, sabrá saludar a las milicias del aire con el entusiasmo que
vibra en el alma guardesa cuando tiene que mostrar su hidalguía en un
desbordamiento de cordialidad.
NEMESIO EL DESCUBRIDOR
En esta página de
NUEVO HERALDO dedica a La Canosa y a dar a conocer nuestro aeródromo, no
pueden dejar de figurar, en lugar preferente, unas líneas que nos hablen
del que fue su descubridor y es su más entusiasta propagandista: el
capitán aviador don Nemesio Álvarez Sánchez. Es este prestigioso hijo de
La Guardia acreedor, por este solo hecho, de la gratitud de sus
paisanos.
A él,
principalmente, se debe que nuestro campo no sólo exista, sino que sea
visitado y conocido hoy en todos los medios aeronáuticos de España.
El lo descubrió.
Cuando el simpático rapaz que todos conocimos, lleno de inquietudes y de
graciosas y ocurrentes “pendejás” –bien haya la rama que al tronco
sale-, llegó a ser todo un señor piloto militar y un buen navegante del
aire, pensó que, gracias a su avión, la distancia entre Madrid y La
Guardia era un paseo poco más largo que el que diariamente hacía entre
la Alameda y Fedorento y, con la rapidez y dinamismo que siempre le
caracterizaron, se dijo: “Tengo que venir a La Guardia en aeroplano”.
Pero ¿Dónde tomar tierra? Alguien entonces le indicó “En la Canosa,
quizás”. Fuimos a verla, y apenas puso el pie en la isla nuestro buen
Neme, rompió en exclamaciones de este calibre: ¡Bestial! ¡Aquí! ¡Allí!.
En cualquier sitio tomo yo tierra con una avioneta o con el Dornier
gigante. Dicho y hecho. De regreso a Madrid recibimos de él una carta:
“Pinta con cal en un trozo de campo cuatro ángulos y hecha a las vacas
fuera de esa zona”. El día de la fiesta del Monte se acuerda sin duda de
lo bien que estaría allá arriba y solicita permiso para venir en vuelo a
La Guardia. Los naturales reparos respecto a la seguridad que ofreciera
el aterrizaje en sitio hasta entonces desconocido para tal finalidad,
fueron prontamente vencidos por la seguridad que sus opiniones
inspiraban. Y conseguido de los jefes la oportuna autorización, surge la
dificultad de disponer aquel día precisamente del casi indispensable
mecánico que le acompañase a un lugar cuyos elementos de auxilio, caso
de una posible avería, se consideraban nulos. “No importa. Me voy solo”.
Y como Lindberg, como los buenos, se levantó en Madrid por la mañana y a
la una de la tarde, cuando mayor era la animación en lo alto del Tecla,
una mano amiga saludaba desde un Havilland a sus paisanos en fiesta.
“¡Es Nemesio! ¡Nemesio!”, gritaban todos. No exagero nada si os digo que
varios hombres maduros –no hablemos de la emoción en las mujeres y los
niños- lloraban de entusiasmo y de cariño al ver como el rapaz travieso
que habían conocido pasaba una y otra vez con alarde de maestría entre
el Facho y San Francisco, zumbando los 300 H.P. de su motor Hispano.
Abajo, en La Canosa, solos su padre y un amigo, esperaban confiados la
llegada de Nemesio. Los demás, que de antes no conocían su propósito,
habían preferido, un poco escépticos o un mucho hambrientos, no perder
las empanadas rociadas con blanco del Rosal o de las Eiras. ¡Qué alegría
al abrazarle! ¡Qué de achuchones le dieron al llegar arriba! ¡Qué trompa
te hacen coger, por poco, a fuerza de tanto obsequio líquido!
Mas no se enfrió,
pasada la emoción de esta primera hazaña, el entusiasmo del aviador
guardés por las cosas de su pueblo. Goza el capitán Álvarez de justo y
ganado prestigio entre sus compañeros y de merecida reputación entre sus
superiores.
Es siempre oído
con interés entre todos ellos. Y su informe oficial sobre el campo de
aterrizaje de La Canosa fue estudiado y aprobado, y vio al fin coronados
por el éxito sus trabajos para que La Guardia figurase en los mapas de
aviación como punto accesible para los pájaros de acero. Gracias a sus
gestiones fue prontamente declarado aeródromo militar la isla de La
Canosa.
El la dio también
a conocer. Constante pregonero de las excelencias del terreno que
descubriera, sus compañeros fueron, primero poco a poco, y después en
mayor número, desfilando por nuestro aeropuerto y convirtiéndose cada
uno de ellos en un nuevo propagandista de sus bondades, de las bellezas
de este pueblo y de la amabilidad con que siempre les acogieron sus
habitantes. No es extraño que cuando en Madrid se proyecta un “raid” a
La Guardia, los voluntarios para el viaje sean en número muy superior al
de aparatos disponibles.
Nuestro pueblo
debe a Nemesio gratitud eterna. El le abrió a los caminos del aire y su
nombre voló gracias a él en las nuevas alas de la fama. NUEVO HERALDO se
complace en su primer número en dedicarle este homenaje merecido de
gratitud y de cariño. Aquel que a los 17 años, ingresó en la Academia de
Artillería con el número 2, en una promoción de 200, es hoy un piloto de
garantía acreditada, a quien todos admiramos y que a su popularidad y
simpatía, que le hacen ser querido sin excepción por todos sus paisanos,
une hoy el mérito de haber laborado eficazmente por el pueblo que se
honra en haberle visto nacer.
Este
guardés, don Nemesio Álvarez, chegaría a ser General da base aérea de
Torrejón de Ardoz e Presidente da compañía IBERIA.
Na mesma data do 30
de Xunio de 1934, un colaborador de Nuevo Heraldo que firma como El
Piloto X, escribe un amplio traballo, elogiando as cualidades do
campo de aviación da Canosa, chegando a defínilo como:
LA GUARDIA,
AEROPUERTO DE GALICIA
Hoy por hoy, y
quizás por mucho tiempo, La Guardia es y será el único aeropuerto
posible en Galicia. Después podrá, acaso, ser no sólo el mejor campo de
aterrizaje de España, condición que ya reúne, sino tal vez la base aérea
de más importancia de todo el Norte del país. Sólo depende ello del
impulso que en día no lejano han de tomar las comunicaciones aéreas -la
comunicación de un mañana muy próximo-, de la atención que las
autoridades aeronáuticas le presten y, en gran parte, del entusiasmo que
los hijos de un pueblo, por tantos conceptos favorecido por la
Naturaleza, pongan en conservar el Campo de Aviación, en defenderlo de
posibles ataques del río y de los hombres y darlo a conocer.
Sus condiciones
naturales son magníficas. Ha sido reconocida la Canosa, por nuestros
mejores pilotos militares y civiles, como el terreno más apto y de mejor
suelo de España. Su situación nos sugiere algunas consideraciones acerca
de sus posibilidades. Limpio en general de las nieblas que tan
frecuentes son en nuestro país, accesible en todas las direcciones y con
cualquier viento, quien sabe si le estará reservado en el porvenir el
desempeñar un importante papel en el orden aeronáutico.
Permítasenos,
pues, basados sobre datos y hechos ciertos, dejar volar nuestra
imaginación y soñar en lo que pudiera llegar a ser La Guardia como
estación de las rutas aéreas.

Veciños da zona observando os aeroplanos na Canosa
De pocos es
conocida la dificultad de encontrar dentro de una región como Galicia,
de suelo sumamente montañoso y accidentado, campos de aterrizaje que
unan a la extensión necesaria un suelo naturalmente nivelado y un acceso
fácil y despejado. La enorme división de la propiedad en nuestra región
contribuye a hacer económicamente más difícil el problema. Porque es
claro que, adquiriendo y aún agrupando algunas fíncas grandes, puede
construirse un campo de aterrizaje.
Pero dichas fincas
y su adquisición no sólo significarían un coste inicial elevado, sino
que serían imprescindibles obras de allanamiento y saneamiento que
harían la empresa antieconómica. Habría que hacer un aeródromo. En la
Canosa lo tenemos hecho, y sin costo alguno para el Estado. El
aprovechamiento de los pastos, a que hoy se dedica, es perfectamente
compatible con las necesidades del tráfico.
En Tablada,
aeropuerto a la vez civil y militar, en donde, además de existir una
base de guerra, tocan directamente las líneas de Madrid a Sevilla y
semanalmente las de Sevilla a Canarias y las extranjeras de Centro
Europa a América del Sur, tenemos un ejemplo bien claro de esta
afirmación.
Menos personas aún
saben que hasta tres comisiones han visitado nuestra región en busca de
campos donde cómodamente puedan posarse los aparatos más pesados que el
aire. Todas ellas han tenido que desechar los puntos que, con un
entusiasmo comprensible, pero con una ignorancia muy grande de las
dimensiones y condiciones de suelo que debe reunir un aeródromo, le
señalaban los vecinos de los pueblos en que radicaban esos campos y los
que las poblaciones interesadas en acercar a su respectiva patria chica
el aeropuerto ansiado de Galicia.
Y hace solamente
tres años, casi nadie -sin excluir a una mayoría de vecinos nuestros-
sabía que en el Ariño podían aterrizar los grandes aviones. Aún es
corriente que nos pregunte por ahí afuera si en La Guardia hay buen
campo de aviación. Debemos dejar la respuesta a quien de fijo contestará
-alguna vez lo hemos oído- lo siguiente:
“Según reconocen
las más altas autoridades aerotécnicas, tenemos aquí el mejor campo del
orbe terráqueo. En él han visto reunidos a treinta y tantos aparatos, y
como apenas se notaba su presencia, han dispuesto que muy pronto vengan
70 aparatos más. ¡Así!”
A una hora de
Vigo, sería un punto cercano a América; tómase, al desembarcar, el avión
de línea para Madrid, Sevilla o Barcelona, y para que en él se apeasen
los viajeros que en Vigo han de tomar el trasatlántico que les conducirá
a la Habana o a los Estados Unidos. No debemos olvidar que si una
avioneta y hasta un aeroplano corriente aterrizan en una playa o en un
campo gallego, los grandes trimotores de pasajeros no tienen en las
cuatro provincias más campo de dimensiones adecuadas para una toma de
tierra en condiciones de seguridad absoluta que uno: La Canosa.
La línea
Madrid-Galicia, cuya ruta ofrece algunas dificultades en razón del
terreno sumamente abrupto que encuentra en su etapa final, se facilita
enormemente estableciendo su terminación el Suroeste de nuestra
provincia. La recta desde Madrid a La Guardia, que pasa exactamente por
las poblaciones de Ávila y Salamanca, mide unos 460 kilómetros. Hasta la
frontera portuguesa, la región castellana es de condiciones y suelo
excelente para una forzosa toma de tierra. Salvada después la hoz del
Duero -se pasa por la vertical de la confluencia de este río con el
Tormes-, tenemos muy pronto los amplios valles y hasta dos aeródromos
portugueses accesibles en un planeo normal dada la altura de vuelo que
suelen llevar las aeronaves. Y haciendo una pequeña desviación hacia el
Sur, con rumbo a Oporto y de allí por toda la costa a La Guardia, los
valles son más amplios, la ruta rodea los macizos montañosos y la
condición para estas líneas de disponer cada 50 kilómetros de aeródromos
de socorro puede fácilmente ser cumplida.
Estudios que hace
años se hicieron para una línea Madrid-Vigo la proyectaban por este
trazado, y una escala en la capital del Norte de Portugal aumentaría el
contingente de viajeros, compensando en los primeros meses de
explotación en que se prevé este contingente como más reducido, el
pequeño retraso que originaría. Tal como sucede hoy en varias
importantes líneas, los aparatos no necesitarían más de 20 minutos para
tomar y dejar el pasaje y correo portugués. ¿Dificultades de orden
internacional? Pocas y no invencibles. Cada día los pueblos dan más
facilidades para que el aire sea libre, y una línea comercial como
la proyectada es instrumento de paz que sólo ventajas trae para las
naciones sobre cuyo suelo pasa.

Foto de 1933. Dúas
bellas señoritas facéndose a foto nun dos aeroplanos da Canosa
Y si, siguiendo
nuestro cálculo de posibilidades, pensamos en la rutas aéreas
trasatlánticas, ¿qué punto más indicado para su partida y llegada que La
Guardia, situada casi sobre el mar, en casi el mismo paralelo de Nueva
York y con condiciones magníficas, no sólo para aparatos terrestres,
sino para base de hidros? ¿Qué campo de España -excepción hecha de
Tablada, el aeródromo de las rutas de América del Sur- tiene semejantes
condiciones para el despegue de los aparatos de gran raid? Hemos hablado
de hidros. Por su situación y condición de casi isla, a escaso nivel
sobre el de las aguas, las rampas de acceso de éstos serían facilísimas,
al abrigo de cualquiera de los vientos podrían estos acuatizar. Y
digamos unas palabras sobre otro medio de transporte aéreo que lucha con
el más pesado que el aire, por la supremacía del mismo: los zepelines.
No tendrían en este clima, ni aún en pleno rigor del verano, el problema
de tener que esperar para su descenso a que las horas del atardecer
refresquen el ambiente, como ha sucedido en la capital de Andalucía. Y
¿saben que en los cuatro viajes que el “Graff Zepplin” ha hecho por el
Atlántico Norte (en otros ha seguido la ruta del Mediterráneo), tanto en
los de ida como en la vuelta, ha elegido precisamente la desembocadura
del Miño como punto de recalada al regreso y de internada en el mar a la
ida hacia América? No parece, sino que el Tecla, que tan importante
papel jugó en el derrotero náutico, está llamado también a ser punto de
recalada del derrotero del aire en los viajes transoceánicos.
A los lectores, y
especialmente a los lectores guardeses, dejamos el meditar en lo que ese
día podría llegar a ser su pueblo, cuál la importancia que adquiriría y
cuáles los beneficios que se le reportarían. Vive hoy La Guardia
principalmente del turismo. El Tecla es el imán que atrae la masa
excursionista de todo el mundo y de todas las -nacionalidades.
¡Pensar que los
madrileños, conocedores de la existencia de un buen campo en sus
inmediaciones, pueden mañana venir a pasar el final de semana a nuestro
monte para regresar el lunes a sus ocupaciones!
¡Cuántos de ellos
cubren hoy muchos kilómetros de carretera con más horas de incómodo y
polvoriento viaje, sólo por respirar en el día de descanso un aire más
puro y más fresco! Pues bien; tres horas escasas de un cómodo viaje les
permitirá reposarse en el más bello de los parajes -nuestro Santa Tecla-
y bañarse, refrescando sus cuerpos asados por el calor de la meseta, en
el más yodado de los mares.
Y para que se vea
que nuestros sueños son más próximas realidades de lo que parecer
pudiera, ahí va un dato que dice mucho respecto a la importancia que ya
tiene nuestro campo: Cuando en diciembre de 1933 se anunció una huelga
general ferroviaria -que después no se planteó- llegaron a La Guardia
5.000 litros de gasolina y buena provisión de aceite de aviación. ¿Para
qué? Interesaba al Gobierno no perder las comunicaciones con Galicia, y
ante el anunciado movimiento tomó sus medidas, preparando una expedición
diaria de correo por vía aérea. No había más que un punto posible para
escalar los trimotores de la LAPE o militares: La Canosa. Y he aquí, con
esta medida, el reconocimiento oficial de nuestra afirmación: LA
GUARDIA, AEROPUERTO DE GALICIA.
NUEVO HERALDO – ANO 1 – N.º 3 – 14 DE XULIO DE
1934
“ESCUADRILLAS DE AVIACIÓN”
Nos hemos enterado, por carta del popular aviador guardés don Nemesio
Álvarez dirigida a su padre, que no será difícil que, entre el 15 y el
20, salgan de Getafe varias escuadrillas, sumando un total de unos
setenta aparatos. Al parecer proyectan estar quince días en ésta.
Efectuarán vuelos de reconocimiento por la campiña gallega. Vendrán
provistos de sus tiendas de campaña y de todos los artefactos necesarios
para una estancia de tantos días.
NUEVO HERALDO – ANO 1 – N.º 7 – 11 DE AGOSTO DE 1934
ÚLTIMA HORA LLEGADA DE 24 AREOPLANOS
Mañana, entre diez y once, llegará a la Canosa la escuadrilla de
Getafe compuesta de 24 aparatos, a cuyo frente viene el teniente coronel
Camacho, que ya estuvo entre nosotros el año pasado.
Para hoy está anunciada la llegada de varios camiones con personal
auxiliar y utensilios de campaña.
La salida de León será a las 7 de la mañana, previos informes
meteorológicos que serán dados desde esta villa.
Según Fuxidos de J. Noia, no mes de Agosto de 1934, chegan á Guardia un
grupo de avionetas, pilotadas por aviadores militares que estaban dando
a volta a España. A Corporación municipal obséquiaos con unha comida nas
cumbres do Trega. En representación da mesma comparecen o alcalde don
Antolín Silva, don Manuel Álvarez e don Juan Noia. O terminar o xantar
presentase o ministro da Guerra Diego Hidalgo acompañado dos generales
Masquelet e López Ochoa. Nesta conversa o ministro encarga a Manuel
Álvarez que visite no seu nome ao exilado Presidente da República
portuguesa don Bernardino Machado e que lle traslade: “ que de
corazón y espíritu está a su lado. Que lamenta no poder pasar
personalmente a saludarlo, porque el gobierno lusitano está insistiendo
en que se aleje de la frontera y no vería con agrado mi visita”.
Posteriormente Manuel Álvarez cumpliria o encargo do ministro Diego
Hidalgo.

Paisanos acercándose a un aeroplano no momento da aterrizaxe.
NUEVO HERALDO – ANO 1 – N.º 8 – 18 DE AGOSTO DE 1934
LA LLEGADA DE LA ESCUADRILLA DE AREOPLANOS
Desde las primeras horas de la mañana del domingo empezó a ir a la
Canosa un enorme gentío con ánimo de presenciar el arribo de los
aviones, anunciado para las once y media.
Puntualmente empezaron a divisarse los primeros aparatos, y media
hora más tarde ya se hallaban alineados en el campo los 23 aparatos que
se esperaban. Uno de ellos sufrió un pequeño percance a causa de una
desviación, pero de tan poca importancia que cuando aterrizó el último,
ya aquel estaba alineado con los demás.
Los aviadores fueron saludados acto seguido por todas las autoridades
locales y representaciones de las sociedades recreativas y otras
entidades.
El Club Náutico fue atracado a la isla, y a última hora, en vista
del retraso de las lanchas gasolineras, sirvió para trasladar a tierra a
los aviadores, autoridades y parte del público.
Por la noche fueron
obsequiados por el Casino con un baile que resultó animadísimo; el
lunes, por la mañana, nuestro Ayuntamiento les obsequió con un vino de
honor; por la tarde concurrieron a la fiesta de Arena Grande, y por la
noche fueron a Vigo, en cuya ciudad se les obsequió con un baile en el
Casino.
También el Club Náutico organizó una gira a la isla de los Amores.
Asimismo, gran número de aviadores concurrieron a las fiestas de San
Cayetano y San Roque, haciendo derroche de animación y alegría.
El jueves por la mañana llegaron dos aeroplanos más, y a las cuatro
de la tarde del mismo día se elevaron doce que salieron con dirección a
León. Ayer salieron tres para Sarria, y los restantes saldrán,
posiblemente mañana domingo.
Os aeroplanos alineados no Campo de
Aviación da Canosa. 1934
UN GRAN BAILE EN
EL CASINO EN HONOR DE LOS AVIADORES
Fueron obsequiados
en el Casino con un baile y con un vino de honor, estando presentes el
Alcalde de La Guardia, D. Antolín Silva, el concejal D. Manuel Álvarez
Vicente; el Juez Municipal, D. José Benito Sobrino; el Presidente del
Casino, D. Luís Martínez; el Secretario, D. Valentín Trigo; el Vice
Tesorero, D. José Lomba, y los Vocales señores Victoriano Sáez y
Brasilino Álvarez; el Jefe de la escuadra, teniente coronel Camacho; el
Jefe del grupo que nos visitó, comandante Puente; el comandante de
aviación, D. Rafael Llorente; los capitanes, también aviadores, Srs.
Luis Llorente y Nemesio Álvarez, y el capitán de Artillería D. Benito
Álvarez, y toda la oficialidad de pilotos.
VISITA DO
PRESIDENTE ALEJANDRO LERROUX

Baile no Casino en
honor aos aviadores, o 12 de agosto de 1934.
Ao pouco tempo de
tomar posesión do seu cargo de Presidente da República, don Alejandro
Lerroux, en Abril de 1935 desprazase á Guarda acompañado de altas
personalidades, aterrizando no campo da Canosa. Desta destacada visita,
Nuevo Heraldo faise eco que en resumen: “Como se había anunciado, el
sábado, a las once de la mañana, llegó a la Canosa el jefe del Gobierno,
Alejandro Lerroux. Acompañábanle los señores Iglesias (Don Emiliano),
Tuñón de Lara, el Gobernador Civil de Madrid, el comandante de aviación
Ramón Franco y otros señores que sentimos no recordar.
“Al bajar del
bimotor el señor Lerroux fue saludado por las autoridades locales y
provinciales, que le dieron la bienbenida.
Seguidamente
embarcó en el cañonero Fradera para desembarcar en el muelle de la
Pasaje, en donde les esperaban comisiones radicales de todo los pueblos
de la provincia.
“En el monte Santa
Tecla asistió a un banquete ofrecido por el Comité Provincial del
partido que preside.
“El diputado Ramón
Salgado pidió al señor Lerroux la construcción del puente a la isla
Canosa. El señor Lerroux hizo promesa de llevar a la realidad lo que con
tanto interés se le pedía.
Aproveitando esta
visita, Juan Noia director de Nuevo Heraldo pide ao presidente do
Consejo de Ministros que interceda ante as autoridades portuguesas para
que as familias do pintor Silva, Francisco Leza Francisco Cámara...
deportados a Portugal, foran reintegrados aos seus fogares na Guarda.
Juan Noia, exponlle ao presidente don Alejandro Lerroux: “ El Nuevo
Heraldo ha sostenido, con noble impulso, una campaña de reparación moral
nacida de un hecho que estamos firmemente convencidos entraña una enorme
injusticia.
Unos humildes y
honrados vecinos nuestros, que residen entre nosotros hace más de
treinta años, portugueses de nacimiento, guardeses por adopción, sufren
las consecuencias de una medida arbitraria que encierra un incalificable
atropello de los derechos inalienables de ciudadanía.
“Por el imperio de
la ley, por el buen nombre de la justicia y del régimen republicano, los
hombres de Nuevo Heraldo, cuyo amor a la República es innegable, suplica
a usted ponga término al estado de violencia en que han sido colocados
estos ciudadanos, que deben ser restituidos a sus lugares, en los cuales
reina el infortunio. Esto es lo que con todo respeto pide Nuevo Heraldo
al presidente del consejo de ministros a su paso por La Guardia.
Coméntanme, que as
xentes do lugar iban a Xunqueira a mirar os aeroplanos, e que nunha
ocasión un grupo de rapaces entrou a isla coa maré devalada, e que cando
quixeron salir xa estaba o río en maré chea, quedando dentro hasta que
baixou de novo a maré, e como era habitual naquela, o chegar a casa
caeulles unha boa tunda. Algunha xente maior cando fala daqueles
acontecementos, refírense ós Zepelíns.

Costal e outros
veciños observando un aeroplano.
Tamén ese lugar sería
escenario dunhas singulares peripecias cando o 16 de xulio de 1936, dous
días antes da sublevación do Dezaoito de Xulio do 36, aterriza unha
avioneta na Canosa. Cando as autoridades municipais, acompañadas polo
delegado marítimo don Luís Martinez se personan no lugar para
interesarse pola presencia e motivo do aparato, atopan sólo ao piloto,
que era catalán, explicándolles: que trouxera a dous pasaxeiros, e que
non sabia quen eran nin a donde se dirixiron. Se supuxo que seria para
trasladar ao Xeneral Sanjurgo a Portugal.
Ante as sospeitas
creadas, as autoridades municipais, ordenan desmontarlle a magneto ao
motor do aparato, para que non puidera marchar, e depositar ésta nas
oficinas do concello da Guarda.
No levantamento do 18
de xulio, A Guarda seria unha das últimas localidades en ser tomadas
polos golpitas, o día 26 de xulio. Como Vigo xa caíra nos primeiros
días, o Comité de Defensa da República ordena colocarlle a magneto ao
aeroplano e que o piloto acompañado por un membro da Federación Obrera
voasen sobre Vigo, botando gran cantidade de octavillas,— que foran
editadas en Tui na imprenta que tiña Guillermo Vicente de Pintán—. O
contido da octavilla era un “farol”, na que se lle pedía aos sublevados
a súa rendición, senón seria bombardeada a ciudá de Vigo, causando estas
unha gran alarma na población viguesa. De volta a avioneta a Canosa
vólveselle a retirar a magneto que volve a ser depositada no concello.
Ao día siguiente, 26
de xulio pola mañán amerizan dous hidroavións da base naval de Marín nas
orillas da Canosa; unha das tripulacións diríxese hacia avioneta e a
outra sale hacia a Pasaxe. As autoridades municipais danlles a orden a
policía da Pasaxe e os do posto de Marina que deteñan a tripulación do
hidro que se achega a Pasaxe, si son enviados polos golpistas, e non son
afectos a República.
Tal e como estaban as
cousas, as forzas da Pasaxe – en contra das órdenes recibidas—acordan
con os militares do hidro facer un amago de escaramuza, tirando unhos
tiros o aire, cando estes iban no bote de volta a illa Canosa.
A avioneta da Canosa
estaba custodiada por Rafael Barbosa e Gerardo Lampanas, que ao ver
acercarse aos militares con as armas na man ,fuxiron polo Turrueiro
arriba, salindo polo paso do Cotro e escondéndose en Pías. Os do hidro
ao ver que a avioneta lle faltaba a magneto e non podían pór en marcha o
motor, para levala, destrúena, prendéndolle fogo.
Cando os hidros
marchaban, deixaron caír unhas bombas sobre a Paxase, no lugar de
Furriqueira, ao lado da casa donde vivian os Castro e Joaquina, nai da
Socorro. Conta Socorro, que a súa nai, tía Joaquina, pra proteger aos
fillos das bombas, lévounos para unha leira de millo e escondéronse coas
ramas dun meloneiro, dí que unha das bombas estopoulles cerca de donde
estaban facendo un gran pozo no chan. Nestas suben ao alto do Trega en
coche Juan Noia, un carabineiro e un guardia de asalto, para tirotear a
os hidros dende o pico de San Francisco; cando chegan arriba xa os
hidros saian pola boca da Barra mar adentro.
A última vez que se
utilizou o Ariño de Salcidos como campo de aterrizaxe foi polos anos
cincuenta, na que viñeran Pepe e Raimundo das Cachadas en dúas
avionetas, acompañados dos seus monitores, cando estaban sacando o
titulo de pilotos. Recordo que aquel acontecemento creou unha gran
expectación, xa que moitos de nós, nunca víramos voar de verdá niñún
aparello polo aire, a non ser nalgunha película no cine de Pías.

1956. Ignacita e
Felicita das Cachadas e o canciño Rú, na avioneta que viñera pilotada
por Raimundo, en canto os aviadores foran a comer ao Tecla. O fondo pode
verse o rio Miño e Portugal. (Foto familia Lomba).
Tamén recordo, polos
anos cincuenta, a ver no campo de aterrizaxe no Ariño, un gran circulo
de cemento de unhos vinte metros de diámetro con unhas letras tamén de
cemento, onde puña: LA GUARDIA. Pasado o tempo este circulo
identificativo, quedou enterrado polo emerxer do terreno. (Non estaría
demais, localizar e descubrir este símbolo para recordo da gran
relevancia que tivo ese lugar).