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Campo de aviación da Canosa

ARQUIVO
CAMPO DE AVIACIÓN DA CANOSA
por Victoriano da Goreña

 
Na década dos anos trinta, a isla ACanosa , zona do Ariño de Salcidos, foi lugar de extraordinaria relevancia ao ser utilizado este lugar como campo de aviación, chegando a aterrar nunha ocasión hasta 23 aeroplanos, causando unha enorme expectación nas xentes  e grandes expectativas de futuro para a zona. Basta recordar o escrito que envía o Alcalde de A Guarda don Antolín Silva Vicente, firmado polos veciños de Salcidos ao Ministerio de Marina de Madrid en Xulio de 1933, na que se solicita que se prohíba a corta de tonas, argumentan do entre outras razons:
 
“Que en la Canosa y en la parte que corresponde al Ayuntamiento de La Guardia, está enclavado el campo de aterrizaje, que pronto tendrá carácter oficial en el cual ya han tomado tierra 13 aparatos a un tiempo, procedentes de Cuatro Vientos ha sido visitado por los Directores Generales de Aeronáutica Militar y Civil, con objeto de declararlo apto para dicho servicio. Siendo uno de los puntos de la etapa en la próxima vuelta Turística y propaganda aérea por España, para la cual hizo obras el ayuntamiento por valor de algunos miles de pesetas.


Ubicación do Campo da Aviación na Isla Canosa no Estuario do Miño

Que este destino no entorpece el pastoreo del ganado y es un nuevo elemento de vida para esta villa, además de constituir una satisfacción para el vecindario, que se siente orgulloso de poder ofrecer tan conveniente Campo de Aterrizaje a la Aviación Nacional". Aquí cabería ir máis ó fondo, xa que non é comprensible como a totalidade dos veciños da parroquia de Salcidos puidesen firmar o escrito da Alcaldía para que se suprima o aproveitamento das tonas, a favor dun campo de aterrizaxe, entendendo que esta utilidade en nada lles iba a benificiar aos paisanos labregos da parroquia, cando daquela o medio de subsistencia era a precaria agricultura existente.
 
É que para os veciños, era: “unha satisfación e orgullo ofrecer o Ariño para un campo de aterrizaxe”, prescindindo dun aproveitamento tan valioso como as tonas? Na miña opinión: ou as autoridades da Vila convenceron aos paisanos facéndolles ver que aquela novedade traería progreso á zona, ou tamén que con a prohibición non se compartirían as tonas coos do Rosal, (xa que daquela estaban fortemente enfrentadas as partes, tanto a nivel veciñal como administrativo).

NEMESIO ÁLVAREZ O DESCUBRIDOR

Nemesio Álvarez Sánchez, fillo de D Manuel Álvarez que fora alcalde da Guarda en dúas ocasións- capitán aviador en Madrid, no ano de 1930, decide vir ás Festas do Monte en aeroplano, polo que comproba antes que o Ariño era un excelente lugar para tomar terra. O día do romería das Festas do Monte de Santa Tecla dese ano, aterrizaría o primeiro aeroplano da historia na isla Canosa, pilotado polo guardés Nemesio Alvarez Sánchez, descubrindo así as cualidades da isla Canosa como futuro campo de aviación. Nemesio Álvarez, o deputado Provincial D. Joaquín Alonso e as autoridades locales expoñen as cualidades deste terreno ás autoridades aeronáuticas do Estado como apropiado para ese fin, converténdose así no primeiro aeródromo militarde Galicia.
Desde 1930 ata 1936 tería unha destacada actividá aeronáutica. O semanario guardés, Nuevo Heraldo de Juan Noia, deixounos, uns valiosos testimonios escritos sobre aqueles extraordinarios acontecementos, en donde xa no seu primeiro numero de 30 de junio de 1934, destaca a figura de Nemesio Álvarez como descubridor e impulsor da isla a Canosa como campo de aterrizaxe:
NUEVO HERALDO – N.º 1 – ANO 1 – 30 DE XUNIO DE 1934
Es probable, según noticias recibidas de Madrid, que venga a la Canosa, desde Getafe, a mediados del mes próximo, una escuadra compuesta de cincuenta o más aparatos, los cuales, en tal caso, permanecerán sobre quince días en la isla que parece haberse formado, no solo para embellecer al Miño en las cercanías de su desembocadura, sino para enlazar el Atlántico al Mediterráneo con una línea aérea.
Si las noticias se confirman –y ojalá que así ocurra-, muchos y grandes serán los beneficios que reciba nuestro pueblo, el cual, aparte de los agasajos que el Ayuntamiento y las sociedades recreativas les rindan a nuestros aviadores, sabrá saludar a las milicias del aire con el entusiasmo que vibra en el alma guardesa cuando tiene que mostrar su hidalguía en un desbordamiento de cordialidad.
En esta página que NUEVO HERALDO dedica a La Canosa ya dar a conocer nuestro aeródromo, no pueden dejar de figurar, en lugar preferente, unas líneas que nos hablen del que fue sudescubridor y es su más entusiasta propagandista: el capitán aviador don Nemesio Álvarez Sánchez. Es este prestigioso hijode La Guardia acreedor, por este solo hecho, de la gratitud desus paisanos.
A él, principalmente, se debe que nuestro campo no sólo exista, sino que sea visitado y conocido hoy en todos los medios aeronáuticos de España.
El lo descubrió. Cuando el simpático rapaz que todos conocimos, lleno de inquietudes y de graciosas y ocurrentes “pendjás” –bien haya la rama que al tronco sale-, llegó a ser todo unseñor piloto militar y un buen navegante del aire, pensó que,gracias a su avión, la distancia entre Madrid y La Guardia era un paseo poco más largo que el que diariamente hacía entre la Alameda y Fedorento y, con la rapidez y dinamismo que siempre le caracterizaron, se dijo: “Tengo que venir a La Guardia en aeroplano”. Pero ¿dónde tomar tierra? Alguien entonces le indicó “En la Canosa, quizás”. Fuimos a verla, y apenas puso el pieen la isla nuestro buen Neme, rompió en exclamaciones de este calibre: “¡Bestial! ¡Aquí! ¡Allí!. En cualquier sitio tomo yo tierra con una avioneta o con el Dornier gigante”. Dicho y hecho. De regreso a Madrid recibimos de él una carta: “Pinta con cal en un trozo de campo cuatro ángulos y hecha a las vacas fuera de esa zona”. El día de la fiesta del Monte se acuerda sin duda de lo bien que estaría allá arriba y solicita permiso para venir en vuelo a La Guardia. Los naturales reparos respecto a la seguridad que ofreciera el aterrizaje en sitio hasta entonces desconocido paratal finalidad, fueron prontamente vencidos por la seguridad que sus opiniones inspiraban. Yconseguido de los jefes la oportuna autorización, surge la dificultad de disponer aquel día precisamente del casi indispensable mecánico que le acompañase a un lugar cuyos elementos de auxilio, caso de una posible avería, se consideraban nulos. “No importa. Me voy solo”. Ycomo Lindberg, como los buenos, se levantó en Madrid por la mañana y a la una de la tarde, cuando mayor era la animación en lo alto del Tecla, una mano amiga saludaba desde un Havilland a sus paisanos en fiesta. “¡Es Nemesio! ¡Nemesio!”, gritaban todos. No exagero nada si os digo que varios hombres maduros –no hablemos de la emoción en las mujeres y los niños- lloraban de entusiasmo y de cariño al ver como el rapaz travieso que habían conocido pasaba una y otra vez con alarde de maestría entre el Facho y San Francisco, zumbando los 300 H.P. de su motor Hispano. Abajo, en La Canosa, solos su padre y un amigo, esperaban confiados la llegada de Nemesio. Los demás, que de antes no conocían su propósito, habían preferido, un poco escépticos o un mucho hambrientos, no perder las empanadas rociadas con blanco del Rosal o de las Eiras. ¡Qué algría al abrazarle! ¡Qué de achuchones le dieron al llegar arriba! ¡Qué trompa te hacen coger, por poco, a fuerza de tanto obsequio líquido!
Más no se enfrió, pasada la emoción de esta primera hazaña, el entusiasmo del aviador guardés por las cosas de su publo. Goza el capitán Álvarez de justo y ganado prestigio entre sus compañeros y de merecida reputación entre sus superiores.
Es siempre oído con interés entre todos ellos. Ysu informe oficial sobre el campo de aterrizaje de La Canosa fue estudiado y aprobado, y vio al fin coronados por el éxito sus trabajos para que La Guardia figurase en los mapas de aviación como punto accesible para los pájaros de acero. Gracias a sus gestiones fue prontamente declarado aeródromo militar la isla de La Canosa.
El la dio también a conocer. Constante pregonero de las excelencias del terreno que descubriera, sus compañeros fueron, primero poco a poco, y después en mayor número, desfilando por nuestro aeropuerto y convirtiéndose cada uno de ellos en un nuevo propagandista de sus bondades, de las bellezas de este pueblo y de la amabilidad con que siempre les acogieron sus habitantes. No es extraño que cuando en Madrid se proyecta un “raid” a La Guardia, los voluntarios para el viaje sean en número muy superior al de aparatos disponibles.
Nuestro pueblo debe a Nemesio gratitud eterna. El le abrió a los caminos del aire y su nombre voló gracias a él en las nuevas alas de la fama. NUEVO HERALDO se complace en su primer número en dedicarle este homenaje merecido de gratitud y de cariño. Aquel que a los 17 años, ingresó en la Academia de Artillería con el número 2, en una promoción de 200, es hoy un piloto de garantía acreditada, a quien todos admiramos y que a su popularidad y simpatía, que le hacen ser querido sin excepción por todos sus paisanos, une hoy el mérito de haber laborado eficazmente por el pueblo que se honra en haberle visto nacer.”
Este guardés, don Nemesio Álvarez, chegaría a ser general da base aérea de Torrejón de Ardoz e presidente da compañía IBERIA.
Na mesma data do 30 de xunio de 1934, un colaborador de Nuevo Heraldo que firma como El piloto X, escribe un amplio traballo, elogiando as cualidades do campo de aviación da Canosa, chegando a defínilo como:
LA GUARDIA, AEROPUERTO DE GALICIA
Hoy por hoy, y quizás por mucho tiempo, La Guardia es y será elúnico aeropuerto posible en Galicia. Después podrá, acaso, ser no sólo el mejor campo de aterrizaje de España, condición que ya reúne, sino tal vez la base aérea de más importancia de todo el Norte del país. Sólo depende ello del impulso que en día no lejano han de tomar las comunicaciones aéreas -la comunicación de un mañana muy próximo-, de la atención que las autoridades aeronáuticas le presten y, en gran parte, del entusiasmo que los hijos de un pueblo, por tantos conceptos favorecido por la Naturaleza, pongan en conservar el Campo de Aviación, en defenderlo de posibles ataques del río y de los hombres y darlo a conocer.
Sus condiciones naturales son magníficas. Ha sido reconocida la Canosa, por nuestros mejores pilotos militares y civiles, como el terreno más acto y de mejor suelo de España. Su situación nos sugiere algunas consideraciones acerca de sus posibilidades. Limpio en general de las nieblas que tan frecuentes son en nuestro país, accesible en todas las direcciones y con cualquier viento, quien sabe si le estará reservado en el porvenir el desempeñar un importante papel en el orden aeronáutico. Permítasenos, pues, basados sobre datos y hechos ciertos, dejar volar nuestra imaginación y soñar en lo que pudiera llegar a ser La Guardia como estación de las rutas aéreas.

Veciños da zona observando ós aeroplanos na Canosa

De pocos es conocida la dificultad de encontrar dentro de una región como Galicia, de suelo sumamente montañoso y accidentado, campos de aterrizaje que unan a la extensión necesaria un suelo naturalmente nivelado y un acceso fácil y despejado. La enorme división de la propiedad en nuestra región contribuye a hacer económicamente más difícil el problema. Porque es claro que, adquiriendo y aún agrpando algunas fíncas grandes, puede construirse un campo de aterrizaje. Pero dichas fincas y su adquisición no sólo significarían un coste inicial elevado, sino que serían imprescindibles obras de allanamiento y saneamiento que harían la empresa antieconómica. Habría que hacer un aeródromo. En la Canosa lo tenemos hecho, y sin costo alguno para el Estado. El provechamiento de los pastos, a que hoy se dedica, es perfectamente compatible con las necesidades del tráfico.
En Tablada, aeropuerto a la vez civil y militar, en donde, además deexistir una base de guerra, tocan directamente las líneas de Madrid a Sevilla y semanalmente las de Sevilla a Canarias y las extranjeras de Centro Europa a América del Sur, tenemos un ejemplo bien claro de esta afirmación.
Menos personas aún saben que hasta tres comisiones han visitado nuestra región en busca de campos donde cómodamente puedan posar se los aparatos más pesados que el aire. Todas ellas han tenido que desechar los puntos que, con un entusiasmo comprensible, pero con una ignorancia muy grande de las dimensiones y condiciones de suelo que debe reunir un aeródromo, le señalaban los vecinos de los pueblos en que radicaban esos campos y los que las poblaciones interesadas en acercar a su respectiva patria chica el aeropuerto ansiado de Galicia.
Y hace solamente tres años, casi nadie -sin excluir a una mayoría de vecinos nuestros -sabía que en el Ariño podían aterrizar los grandes aviones. Aún es corriente que nos pregunte por ahí afuera si en La Guardia hay buen campo de aviación. Debemos dejar la respuesta aquien de fijo contestará -alguna vez lo hemos oído- lo siguiente: “Según reconocen las más altas autoridades aerotécnicas, tenemos aquí el mejor campo del orbe terráqueo. En él han visto reunidos a treinta y tantos aparatos, y como apenas se notaba su presencia, han dispuesto que muy pronto vengan 70 aparatos más. jAsí!” Auna hora de Vigo, sería un punto cercano a América; tómase, al desembarcar, el avión de línea para Madrid, Sevilla o Barcelona, y para que en él se apeasen los viajeros que en Vigo han de tomar el trasatlántico que les conducirá a la Habana o a los Estados Unidos. No debemos olvidar que si una avioneta y hasta un aeroplano corriente aterrizan en una playa o en un campo gallego, los grandes trimotores de pasajeros no tienen en las cuatro provincias más campo de dimensiones adecuadas para una toma de tierra en condiciones de seguridad absoluta que uno: La Canosa.
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