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Toponimia Guardesa

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LA CRUZADA
por Juan Domínguez Fontela

 
La  Cruzada. Foto de R.Buch 1870

         De los cuatro barrios que constituyen la villa; el sector central o casco de la misma, Cimadavila, la Marina y la Cruzada, es éste el que ocupa una posición más poética. Situado en la vertiente N. O. Del monte de Santa Tecla, sobre el puerto de La Guardia, goza de unas vistas encantadoras, disfrutando de lleno el conjunto de la villa y una inmensa extensión de las aguas del Atlántico. Sus casas son todas un excelente mirador para observar las múltiples embarcaciones de las líneas ultramarinas y las que parten de los puertos de Andalucía, Galicia y Portugal o se dirigen a los mismos. De ningún sitio como éste pueden observarse las borrascosas tormentas que frecuentemente se desencadenan en nuestra desabrigada costa. Las puestas de Sol en todos los días del año, vistas desde la Cruzada, son simplemente maravillosas, lo mismo que el rielar de la Luna en noches serenas cuando declina a su ocaso sobre las aguas del Atlántico. Su estela rizada que se extiende y dilata hasta muchas millas es algo fascinador soberanamente poético.
         Procede el nombre de Cruzada de la voz latina cruciata, equivalente a crucillada o encrucijada, nombre que originado de la posición correlativa de sus calles y caminos que frecuentemente se cruzan entre sí. En varios de los puntos de estos caminos se encuentran y cruzan, la antigua piedad de nuestros ascendientes colocó sencillos cruceros, entre los cuales se destaca el situado en la fuente de la Cal, del que después nos ocuparemos.  
         El nombre de Cruzada se repite en la toponimia española y portuguesa, como es fácil comprobarlo con cualquier diccionario geográfico o postal, pero no creo que ninguno alcance el carácter poético de que este sector de nuestra villa está saturado.  
         El terreno de la Cruzada es pobre, aunque impregnado de elementos de fertilización por la gran cantidad de humus proveniente de las vertientes del monte. Constituido todo el terreno por socalcos o terrenos de declive, sostenidos por muros de contención para salvar las tierras laborables superiores, es, sin embargo, muy productivo en varios frutos agrícolas, merced a una laboriosidad constante y penosísima de sus propietarios, contribuyendo a hacerlos productivos la distribución de las aguas, especialmente en la fuente de la Cal, que no alcanza para todas las necesidades. Desde los pinares, hasta el mar, son muchas y muy variadas las hortalizas que se producen en sus mezquinos campos y exiguas huertas.  
         Tuvo la Cruzada desde muy remotas épocas, hasta nuestros días una modesta fábrica de cerámica ordinaria y rudimentaria. En pequeñas y casuales excavaciones que se han hecho en las inmediaciones de su horno han aparecido fragmentos de loza ibérica con insculturas hermanas a las descubiertas en la población de la cumbre de Santa Tecla. Muchas de las piezas de loza, allí fabricadas recientemente, tienen todos los caracteres morfológicos de las pertenecientes a la más remota antigüedad. Hoy a desaparecido esta rudimentaria industria local.
         Tiene la Cruzada algunas de las calles por donde pueden hoy transitar coches y automóviles, cuando antes por ellas sólo podían andar carros. Para complemento de esta progresiva sólo falta que se abra una carretera que desde las cercanías de la Alameda atraviese la Cruzada y conduzca a Camposancos, enlazando después a ésta con el puerto.
         En una de estas calles están una serie de estaciones del Vía-Crucis cuyas imágenes de piedra comienzan con una hermosa cruz en los Teares y terminan en la capilla de San Cayetano. Bajo este punto de vista los de la Cruzada no quisieron ir en zaga de los vecinos de Sobrelavilla.
         Este poético templo de la Cruzada es la joya más estimable de sus cristianos vecinos. Desde el siglo XVII en que se construyó, ha sido siempre objeto predilecto de la piedad tradicional, frecuentemente allí se celebra la Santa Misa, casi todos los domingos del año, especialmente en Cuaresma se hace el ejercicio del Vía-Crucis, pero cuando se desborda el entusiasmo de los vecinos de la Cruzada, es en los días consagrados al Santo abogado de la Providencia. Sus festejos son famosos y atraen multitudes de la comarca. Alma de estos cultos y del progreso del barrio y de su capilla es la benemérita señora doña Rosa Alvarez Vda. De Moreno.
         Integran el barrio de la Cruzada la calle de la Roda llamada así por la máquina de cordelar, que allí existió antiguamente para la fabricación de cuerdas. De los Telares y Malata, de la que nos hemos ocupado en otras notas toponímicas, así como de la fuente de la Cal.
         Al lado de ésta álzase un esbelto y bien proporcionado crucero, artístico por las imágenes religiosas que lo ornamentan. Fue construido a mediados del siglo XVIII, según dice la inscripción grabada en su peana.
         Tiene este crucero de cuatro a cinco metros de altura. El pedestal es sencillo y de estilo neo-clásico-portugués en el que se inspiró el maestro que cinceló a principios del siglo XIX el que estuvo antiguamente al principio de la Vía Sacra, o calle del calvario y hoy se halla en el cementerio nuevo, después de haber estado desde 1834 en el cementerio de San Pedro. El fuste de su columna es estriado, su capitel es del orden compuesto. En éste está hincada la cruz con la imagen de Jesús crucificado, que tiene una calavera a sus pies. Arrodillado ante el Redentor está una devota imagen de San Francisco de Asís en actitud de éxtasis y con las manos alzadas hacia aquel.
         En el zócalo sobre el que descansa la columna está esculpida esta leyenda:
 
SSMO. CHRISTO
DE LA MISERICO
RDIA
 
         El pedestal de éste crucero tiene grabada la siguiente inscripción:
 
A DEVOCI
ON DE JOSE
CIVIDAN
ES Y SV MV
GER YSABEL
PENIZA
AÑO DE 1762

           Estos piadosos hijos de la Cruzada casados en 1742 eran hijos respectivamente de Domingo Cividanes y María López; y de Juan Peniza y Ursula Rodríguez. Son ascendientes de D. Juan Antonio Español y de Domingo Español, fundador y propulsor el primero del barrio del Pasaje y notable Alcalde de esta villa, el segundo. Sus apellidos propios eran Cividanes y López que conmutaron por el de Español en sus emigraciones familiares a Méjico y Guatemala.
           Punto significado de la Cruzada es el de la fuente del mar. A muchos llama la atención de que se llame así a este altozano situado sobre la huerta del Convento de Benedictinas y la Ribera, cuando allí no existe fuente alguna.  Antiguamente se decía encima da fonte do mar, aludiendo a la copiosa fuente de la Ribera, pero el pueblo, simplificando el nombre, llamó y sigue llamando a aquel sitio fonte do mar. Tal es el origen del nombre vulgar de este camino situado, después de tras da cerca de las monjas. Desde esta altura que domina completamente la villa y la marina se hacían antiguamente, por promesas devotas, a las altas horas de la noche, ruegos de oraciones por las ánimas y por otros fines piadosos, repitiendo a veces las saetas de las misiones.
           Un hijo notable de la Cruzada fue el Padre Maestro Fray José Español, de la Orden de Santo Domingo, que nació a principios de febrero de 1744.
           Ingresó en 1757 en el famoso convento dominico de Salamanca, donde hizo su profesión religiosa en 5 de abril de 1760. Varón de gran talento fue su principal ocupación la enseñanza de Ciencias Eclesiásticas en Nieva, Salamanca, Cuenca, Piedrahita y Santiago. Murió en el convento de San Esteban de Salamanca, cuna de grandes Filósofos y Teólogos, a los ochenta años de edad en octubre de 1824. En la biblioteca del seminario de Tuy hay alguna obra de Teología con su ex libris. En la sacristía de la parroquia de La Guardia consérvase un librito, en pasta de piel, donado por él en el año 1804 para los cultos de la Virgen del Rosario, fue muy estimado en la Orden por su ciencia y santidad, y considerado como un eminente Teólogo.
           Nació también en la Cruzada el R. P. Fray Manuel Rodríguez Franco, hijo de Silvestre y de María, que vistió el hábito franciscano en la provincia de San Miguel de Extremadura. Falleció en 25 de septiembre de 1805, después de una vida apostólica consagrado a la predicación de la divina palabra.
           Otro religioso franciscano, distinguido hijo de la Cruzada fue el R. P. Rosendo de la Transfiguración, nacido en 25 de enero de 1729. Profesó en la provincia de San Pablo en 1748. Destinado a las misiones de Filipinas, desempeñó allí cargos importantes al servicio de la Orden, como Provincial, Definidor y otros. Falleció en Manila en 23 de febrero de 1801, a los 72 años de edad y 54 de hábito, pasó la mayor parte de su vida evangelizando a los pueblos filipinos con su elocuente palabra y edificándolos en sus grandes virtudes. Su nombre de bautismo era el de Rosendo Antonio González y fueron sus padres Benito y Francisca.
           Es de justicia que consagre unas líneas a otro benemérito hijo de la Cruzada, D. Ramiro Franco. Dedicado al comercio en la ciudad de Sevilla, profesó siempre un amor extraordinario a la villa que le vio nacer, de lo que dio muestras en sus empeños por dotar a La Guardia de una historia local. Con las noticias que le facilitó D. Ramón López Portela y otros que menciona en su opúsculo, y con la colaboración del periodista sevillano D. José Povedano compuso el trabajo La Guardia. Un recuerdo a galicia, del cual hizo tiradas numerosas en un folleto, en una gran hoja mural, y en la “Ilustración Española y Americana”. Puso también en movimiento sus relaciones para restaurar en La Guardia el antiguo hospital, en uno de cuyos departamentos quería hubiese una gran iconoteca con grandes cuadros que él regaló, y una biblioteca popular para cuya base envió varios cajones con numerosos libros. Falleció este cultísimo hijo de la Cruzada hacia el año 1880 en la ciudad de Sevilla.
           Esta es la Cruzada, un poético lugar de Galicia, un hermoso aledaño de La Guardia habitado por gentes laboriosas y honorables patria de hombres de talento que han prestado grandes servicios a la cultura, a la industria y al comercio.


La Fuente de la Cal
por Juan Domínguez Fontenla

¿Porqué se llama fuente de La Cal a la de la Cruzada?
 
 
         Son varias las personas que me han preguntado la razón de llamarse fuente de la Cal a aquella riquísima en aguas potables, tal vez las mejores que existen en nuestra villa. Me dicen si es que existió allí alguna calera, o al menos una calería que diese nombre a la referida fuente de la Cruzada.
         Nada de esto. El nombre de cal es un nombre sustantivo absolutamente galaico que nada tiene que ver con aquel producto mineral.
         Esta voz cal es en el caso que analizamos exclusivamente gallega y derivada directamente de la latina callis o cal-is que significa sendero o camino estrecho y equivale a la palabra calle de la lengua castellana. La voz cal  en este sentido estuvo muy en uso en la Edad Media.
         Verifícase en esta voz la figura de dicción o metaplasmo, por supresión de elementos al fin de la voz latina citada, por lo cual callis o cal-is quedó reducida a la voz galaica cal, quedando así apocopada la dicción.
         La evolución de la palabra ha sido la siguiente: El acusativo de la flexión nominal, caso del que proceden ordinariamente las voces de las lenguas románicas, comenzó perdiendo la eme final quedando así convertido en cal-le. Desapareció después con el uso popular este segundo elemento y quedó convertida en cal.
         Esta misma transformación filológica ha sucedido con la voz latina vallis o val-lis valle que ha dado lugar a los muchos nombres topográficos de val que existen en Galicia. Tanto una como otra voz toponímica produjeron los apellidos Dacal y Doval muy generalizados en nuestra región.
         De la voz cal como originaria de callis tenemos otro ejemplo muy cercano a nosotros en la inmediata y bellísima parroquia de San Juan de Tabagón. Existe allí una Rúa da Cal, o como vulgarmente dicen también, calle da Rúa da Cal, formando con ambas formas uno o dos pleonasmos impropios, pues, la voz cal ya significa calle o camino, y el decir Rúa da Cal, es lo mismo que decir calle de la calle.
         Pero ¿quién destierra del lenguaje popular éstos y otros modismos por impropios que sean?
         Y debo decir de paso que la voz rúa, muy usada en la lengua galaico-portuguesa, procede directamente de la francesa rue introducida en nuestro vocabulario, merced a inmigraciones de los hijos de esta nación, cuando acompañaron al Rey D. Enrique en la primera independencia de Portugal y divulgada por los trovadores venidos de allende los Pirineos en aquellos siglos medioevales.
         Esta es, pues, la razón de llamarse fuente de la Cal a la abundantísima en agua potable situada en el laborioso y poético barrio de la Cruzada. Por estar situada al lado de una antiquísima rúa o calle, que es tal vez uno de los caminos más frecuentados de aquel sector de nuestro pueblo y una de las vías que conducían al histórico monte de Santa Tecla, se llamó antiguamente y seguirá llamándose la fuente de la Cal.


OS TEARES O LOS TELARES EN LA CRUZADA
por Juan Domínguez Fontela

         Es éste otro nombre cuyo origen muy pocos conocerán, especialmente entre la gente moza, por provenir de una industria textil hoy completamente olvidada entre los hijos de La Guardia.
         Al regresar de Méjico y Cuba el hijo de esta villa, D. Benito Español hacia el año 1835, concibió el proyecto de dotar a nuestro pueblo de una importante industria que daría ocupación a muchos convecinos suyos de ambos sexos, y para ello, asociándose con D. Antonio Medrano, sobrino del párroco de La Guardia don Antonio Herrero, vecino que era también de esta villa, fundó una modesta fábrica de servilletas, toallas y manteles en la casa que forma ángulo en dos de las calles de la Cruzada, en el sitio que aún hoy se llama con el título que encabeza estas líneas.
         No he podido comprobar si allí se elaboraban también lienzos para confeccionar ropa blanca como paño crudo y otros similares.
        Los primeros obreros peritos que trabajaron en esta fábrica fueron D. Benito González, casados más tarde con doña Josefa Sobrino y un hermano de aquel, llamado D. Antonio González, unido después en matrimonio con doña Dolores de Puga y Ozores. Ambos fueron mandados venir de Portugal, como prácticos en el arte textil, con objeto de dirigir dicha industria y enseñar teórica y prácticamente el manejo de la maquinaria de que disponía el nuevo establecimiento.
         Esta industria guardesa alcanzó mucha importancia por la abundancia de la producción y por la excelente calidad de los géneros que se elaboraban.
         En algunas casas de La Guardia, y nosotros lo hemos visto muchas veces, existían y existen todavía piezas de aquellos géneros fabricados en aquellos telares, que se distinguen por la duración de su tejido, muy resistentes a la acción del uso y del tiempo y por la belleza de su presentación, especialmente los de labor adamascada. Muchos de aquellos artículos tienen como característica una estrecha franja de color azul o encarnada situada a unos diez centímetros de los extremos. La materia prima que se empleaba era el hilo de lino o el de algodón.
         Los productos de esta fábrica tuvieron mucha aceptación en esta comarca, en otras regiones de España y aún en Portugal, merced al precio bajo que tenían, que permitía competir con otras marcas extrañas. Pero sucedió a esta villa lo que a otras localidades con otros productos fabriles. Cuando se perfeccionaron las máquinas extranjeras que permitían mayor producción y por tanto rebaja en los precios, aquí no se supo evolucionar y la introducción en nuestro comercio de artículos similares más baratos echó por tierra esta importante industria local que daba pan a muchas familias y llevaba el nombre de nuestro laborioso pueblo a regiones lejanas. Hoy sólo resta de ella el edificio convertido en domicilio particular.
         Lo único que permanece es el nombre de Teares o Telares con que se conoce aquella calle de nuestra villa.
         Descendiente y heredero del fundador de esta fábrica de tejidos fue otro benemérito hijo de La Guardia D. Juan Antonio Español, fundador del edificio del magnífico Colegio de Padres Jesuitas del Pasaje de Camposancos y de los muelles de aquel punto. Lugar fue éste de gran importancia comercial por los barcos que allí se hacían o reparaban, por los que allí arribaban para desembarcar productos americanos y de otras naciones y de donde partían importantes artículos para Cádiz y puertos trasatlánticos. A la sombra de éste movimiento comercial se fundó el barrio del Pasaje.
         Otra obra de D. Juan Antonio Español en nuestra comarca fue el puente del Tamuje, obra hermosa de arquitectura civil construido en 1844-45, con todas las garantías de solidez y comodidad. Siendo Diputado Provincial gestionó y consiguió con su influencia la realización de esta obra que era entonces una necesidad pública, por estar derruido el puente antiguo y como por su cargo no podía contratar la obra, lo hizo en su nombre y como maestro D. José Fernández, vecino de San Cristóbal de Goyán.

Juan Domínguez Fontela
Toponimia Guardesa
Arquivo, Antonio Martínez Vicente
La Malata
Por Juan Domínguez Fontela
  
 
         Es esta también una de las calles características de nuestra villa, situada en el poético barrio de la Cruzada. He aquí el origen histórico de este nombre.
         Una de las enfermedades que más estragos causaban en la Edad Media en todos los pueblos de la costa marítima ibérica era la lepra. Propagada por los habitantes de la costa mediterránea de Africa, en sus frecuentes incursiones piratas sobre los puertos de nuestra península, causaron innumerables víctimas por doquiera.
         Pero las autoridades de aquellas épocas, adelantándose a las investigaciones científicas modernas, reconocieron que los medios profilácticos eran los más adecuados, sino para curar el mal, al menos para contener su avance, evitando su propagación, y determinaron el aislamiento absoluto de los desgraciados, a quienes la terrible enfermedad atacaba, para lo cual constituían barrios especiales en los sectores más alejados de las poblaciones donde incomunicaban a aquellos infelices.
         En La Guardia verificóse esto en la parte alta de la Cruzada, al pie y en medio de los pinares bajos de la costa de Santa Tecla. Allí existían una serie de casitas de planta baja y una fuente que aún hoy brota, dedicada a Santa Catalina, y toda esta pequeña población estaba rodeada de una cerca de piedra, con prohibición absoluta de que nadie allí entrase, aún los parientes más cercanos, y de que los enfermos para nada pudiesen salir de su aislado retiro.
         La caridad de sus condeudos y de las personas benéficas solucionaba las necesidades de aquellos pobrecitos llevándoles ropas y alimentos. El agua corría para todos. Al fallecer se les daba sepultura al lado de la misma capillita donde se entregaban a las oraciones salidas de sus atribulados corazones. De esta capilla aún subsisten elementos importantes de sus arruinadas paredes. De este modo la enfermedad fue extinguiéndose y sólo restan uno que otro caso especialmente en otros lugares de Galicia. En La Guardia no recordamos los nacidos actuales ni un solo enfermo de tan triste dolencia.
         El nombre con que éstos eran conocidos era el de Malatos, en singular malato-a[1], según el sexo y la enfermedad lo era con la voz italiana melattia, significando aquel gafo, leproso y esta lepra. A los lugares o barrios en que éstos se albergaban se les llamaba Malata, leprosería, gafedad.
         En muchos pueblos existe aún, como en La Guardia, lugares conocidos con el nombre de Malata, por ejemplo en la villa de Cangas de Morrazo, frente a Vigo. En la provincia de la Coruña hay en el pueblo de San Salvador de Serantes un barrio lugareño que se llama también Malata.
         En otras poblaciones, como Tuy, Orense, Verín, Vivero, etc., se les llamaba de San Lázaro por estar bajo el patrocinio de este Santo leproso de Jerusalén.
         Tal es el origen histórico del nombre que tiene desde hace varios siglos esta calle de nuestra Cruzada. La capilla de Santa Catalina y su culto fue trasladado a mediados del siglo XVII a la actual capilla de San Cayetano, que en esta época se edificó.
 
[1] La voz malato-a, según el filólogo Coruñés procede de la voz latina male Rabitus. Al castellano y al gallego-portugués pasó esta voz directamente del italiano.
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